¿Chikungunya o chikunguña?
Al parecer, el nombre de la enfermedad es lo de menos, pero bien vale la pena comentar, de inicio, que de acuerdo a los Dres. Manuel Ramiro H. e Iván Álvarez, <Revista Médica del IMSS; volumen 53, número 2, marzo-abril del 2015>, el nombre correcto para los hispanoparlantes es chikunguña, porque el uso de dicho vocablo ha permeado en el imaginario lingüístico de los habitantes de los países donde el idioma español es mayoritario. El fundamento principal es que, instituciones como la Fundación del Español Urgente (Fundéu), consideran que lo correcto es utilizar la palabra chikunguña, debido a que el dígrafo ny no se emplea en la lengua española. Esa es la razón por la que el equipo de producción editorial y los editores de la prestigiada revista del IMSS se inclinaron por emplear el vocablo como se menciona.
Ahora bien, ¿Qué tan grave es enfermar por chikunguña?; la respuesta es que no es una enfermedad letal como el Ébola, el Sida, el Tétanos, la Rabia o el Dengue hemorrágico, entre otras. En Salud Pública el grado del daño a la salud por una determinada patología está dado según su magnitud, trascendencia y vulnerabilidad. En el caso del chikunguña su magnitud es importante, puesto que hasta abril del presente año se habían registrado un millón 380 mil casos tan solo en las islas del Caribe, América Latina y los Estados Unidos de Norteamérica; sin embargo, no hay punto de comparación en relación a la cantidad de casos observados en el mismo periodo de este año y en el mismo continente, de padecimientos como las Enfermedades Diarreicas y las Infecciones Respiratorias, por poner dos ejemplos.
Representa el 0.01% de todos los casos. Sí, pues, aunque la mortalidad por esta virosis es muy baja, dada la sintomatología de la enfermedad no es posible soslayarla, puesto que existe de por medio el sufrimiento en quienes la padecen, sobre todo la presencia de dolor; el personal de salud, comenzando por el médico, lo menos que debe hacer es evitar dicha molestia.
¿Es vulnerable la enfermedad? No, porque no existe ningún medicamento que la cure ni tampoco una vacuna que la prevenga. Únicamente se dispone de tratamiento paliativo dirigido a minimizar los síntomas <fiebre elevada, dolores musculares y debilidad severa, dolores en las articulaciones, dolor de cabeza, náuseas, cansancio y erupciones cutáneas>. La mayoría de las personas afectadas por este padecimiento sobreviven sin mayor dificultad.
La fiebre chikunguña únicamente se transmite por la picadura de un mosquito infectado; dicho insecto puede ser el Aedes aegypti o el Aedes albopictus; al igual que el Paludismo y el Dengue, esta enfermedad es propia de las regiones tropicales, de ahí que los Estados del país con el mayor porcentaje de casos correspondan a los del litoral del Océano Pacífico, sobre todo de la región sureste: Chiapas, Oaxaca y Guerrero, sumándose a estos Michoacán y Veracruz.
Está bien demostrado que la fiebre chikunguña penetró a México por la frontera sur y el primer caso se presentó en una menor de edad en el Estado de Chiapas, en el mes de noviembre del 2014. Desde entonces, hasta la semana epidemiológica 32 del 2015, se han acumulado 4,570 casos, y de ellos, alrededor del 65% han ocurrido en mujeres. Además del tratamiento sintomático de la enfermedad y de la atención médica de sus posibles complicaciones, las instituciones del sector público de la salud han enfocado las medidas de promoción y prevención hacia la protección personal, mediante el empleo de repelentes sobre piel y ropa, uso de mosquiteros y mallas en ventanas y puertas de los domicilios, evitar la acumulación de agua en recipientes o contenedores externos y otras acciones con las que se tiene experiencia colectiva y que son usadas para evitar el dengue.
Ahora bien, ¿Qué tan grave es enfermar por chikunguña?; la respuesta es que no es una enfermedad letal como el Ébola, el Sida, el Tétanos, la Rabia o el Dengue hemorrágico, entre otras. En Salud Pública el grado del daño a la salud por una determinada patología está dado según su magnitud, trascendencia y vulnerabilidad. En el caso del chikunguña su magnitud es importante, puesto que hasta abril del presente año se habían registrado un millón 380 mil casos tan solo en las islas del Caribe, América Latina y los Estados Unidos de Norteamérica; sin embargo, no hay punto de comparación en relación a la cantidad de casos observados en el mismo periodo de este año y en el mismo continente, de padecimientos como las Enfermedades Diarreicas y las Infecciones Respiratorias, por poner dos ejemplos.
Representa el 0.01% de todos los casos. Sí, pues, aunque la mortalidad por esta virosis es muy baja, dada la sintomatología de la enfermedad no es posible soslayarla, puesto que existe de por medio el sufrimiento en quienes la padecen, sobre todo la presencia de dolor; el personal de salud, comenzando por el médico, lo menos que debe hacer es evitar dicha molestia.
¿Es vulnerable la enfermedad? No, porque no existe ningún medicamento que la cure ni tampoco una vacuna que la prevenga. Únicamente se dispone de tratamiento paliativo dirigido a minimizar los síntomas <fiebre elevada, dolores musculares y debilidad severa, dolores en las articulaciones, dolor de cabeza, náuseas, cansancio y erupciones cutáneas>. La mayoría de las personas afectadas por este padecimiento sobreviven sin mayor dificultad.
La fiebre chikunguña únicamente se transmite por la picadura de un mosquito infectado; dicho insecto puede ser el Aedes aegypti o el Aedes albopictus; al igual que el Paludismo y el Dengue, esta enfermedad es propia de las regiones tropicales, de ahí que los Estados del país con el mayor porcentaje de casos correspondan a los del litoral del Océano Pacífico, sobre todo de la región sureste: Chiapas, Oaxaca y Guerrero, sumándose a estos Michoacán y Veracruz.
Está bien demostrado que la fiebre chikunguña penetró a México por la frontera sur y el primer caso se presentó en una menor de edad en el Estado de Chiapas, en el mes de noviembre del 2014. Desde entonces, hasta la semana epidemiológica 32 del 2015, se han acumulado 4,570 casos, y de ellos, alrededor del 65% han ocurrido en mujeres. Además del tratamiento sintomático de la enfermedad y de la atención médica de sus posibles complicaciones, las instituciones del sector público de la salud han enfocado las medidas de promoción y prevención hacia la protección personal, mediante el empleo de repelentes sobre piel y ropa, uso de mosquiteros y mallas en ventanas y puertas de los domicilios, evitar la acumulación de agua en recipientes o contenedores externos y otras acciones con las que se tiene experiencia colectiva y que son usadas para evitar el dengue.
No hay comentarios.: