¿Hay que construir más hospitales en Oaxaca?
Al inicio de los años 70´s era poco significativa la infraestructura de primero y segundo niveles de atención médica en el Estado; no había ningún establecimiento de tercer nivel, los Centros de Salud Rurales eran atendidos por un Pasante de Medicina y una Auxiliar de Enfermería, y en los Centros de Salud “B” con Hospital “D”, unidades de mayor complejidad, con Director Médico de planta, prevalecían las actividades de prevención de enfermedades y promoción de la salud, consulta externa, atención de partos normales y complicados, urgencias médicas, y de acuerdo a la capacitación y experiencia del Director se realizaban intervenciones quirúrgicas “de batalla”. Generalmente los Centros “B” operaban en las cabeceras de distrito e inicialmente funcionaron también como Jurisdicción Sanitaria.
El Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso”, había sido inaugurado en 1965 y un año antes el Hospital Psiquiátrico “Cruz del Sur”; operaban los viejos hospitales de Tuxtepec y Salina Cruz; y eso era todo. En esa década se generaron los Programas de Salud Rural, Extensión de Cobertura y de Nuevas Estrategias, con 75 Enfermeras tituladas, las que con un vehículo de motor que se les asignó, aplicaban cada una acciones básicas en 10 localidades donde funcionaba una casa de salud; los siguientes 35 años creció y se desarrolló la infraestructura de manera impresionante. Se construyeron o se adaptaron casi dos mil casas de salud, se edificaron también cientos de centros de salud de muy variadas denominaciones, dimensiones y complejidad, con recursos del Banco Mundial; nació el Programa IMSS-COPLAMAR con casi 400 Unidades Médicas Rurales y 9 Hospitales Rurales de 25 a 40 camas censables; la atención médica se extendió a las localidades más desprotegidas por medio de brigadas que fueron cambiando de nombre, desde el denominado Programa de Médicos Comunitarios, a los que se les proporcionó un vehículo safari y una ambulancia, hasta las actuales Caravanas de la Salud. Habría que agregar la dotación de una ambulancia a más de 450 municipios y el servicio que se ofrece por medio de helicóptero a pacientes en situación de urgencia.
También se construyeron hospitales, algunos de los cuales resultaron insuficientes en las dos décadas posteriores a su inauguración; ejemplo de ello fueron los de Putla de Guerrero, Huajuapan de León, Salina Cruz y Tuxtepec. Se crearon los nosocomios de Pinotepa Nacional, San Juan Bautista Cuicatlán, San Pedro Pochutla, San Pablo Huixtepec, Juchitán de Zaragoza y más recientemente una serie de unidades médicas con servicio de hospitalización con un número limitado de camas censables. Es importante recordar la puesta en operación del Hospital de la Niñez Oaxaqueña y el Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca, ambos de tercer nivel, siendo estatal el primero, y federal el segundo. Un relevante avance en materia de infraestructura de salud en la entidad. Sin embargo, mis recomendaciones para los próximos seis años son: 1. Elaborar un diagnóstico situacional con la aplicación del FODA a dicha red y por cada hospital; 2. Estructurar un Plan maestro de construcción, equipamiento, renovación de mobiliario, instrumental y equipo, ampliación, rehabilitación, remodelación, conservación y mantenimiento de la red de hospitales; 3. Ajustarse a un estricto modelo médico arquitectónico; 4. Operar los actuales hospitales con recursos humanos suficientes, para que atiendan de manera óptima los tres turnos, periodo de vacaciones y días feriados; 5. Aplicar un riguroso sistema de referencia y contrarreferencia de pacientes y 6. Reducir en los hospitales, de manera paulatina, las atenciones que corresponden al primer nivel de atención. De ser posible no construir un solo hospital más; hay que hacer eficientes los existentes. En el caso del Hospital de la Niñez Oaxaqueña gestionar que lo absorba la Federación y a esta última solicitarle la ampliación del Hospital Regional de Alta Especialidad, por lo menos a 150 camas. Finalmente, lograr que el Hospital de la Mujer que está por inaugurarse opere con un elevado nivel de calidad.
El Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso”, había sido inaugurado en 1965 y un año antes el Hospital Psiquiátrico “Cruz del Sur”; operaban los viejos hospitales de Tuxtepec y Salina Cruz; y eso era todo. En esa década se generaron los Programas de Salud Rural, Extensión de Cobertura y de Nuevas Estrategias, con 75 Enfermeras tituladas, las que con un vehículo de motor que se les asignó, aplicaban cada una acciones básicas en 10 localidades donde funcionaba una casa de salud; los siguientes 35 años creció y se desarrolló la infraestructura de manera impresionante. Se construyeron o se adaptaron casi dos mil casas de salud, se edificaron también cientos de centros de salud de muy variadas denominaciones, dimensiones y complejidad, con recursos del Banco Mundial; nació el Programa IMSS-COPLAMAR con casi 400 Unidades Médicas Rurales y 9 Hospitales Rurales de 25 a 40 camas censables; la atención médica se extendió a las localidades más desprotegidas por medio de brigadas que fueron cambiando de nombre, desde el denominado Programa de Médicos Comunitarios, a los que se les proporcionó un vehículo safari y una ambulancia, hasta las actuales Caravanas de la Salud. Habría que agregar la dotación de una ambulancia a más de 450 municipios y el servicio que se ofrece por medio de helicóptero a pacientes en situación de urgencia.
También se construyeron hospitales, algunos de los cuales resultaron insuficientes en las dos décadas posteriores a su inauguración; ejemplo de ello fueron los de Putla de Guerrero, Huajuapan de León, Salina Cruz y Tuxtepec. Se crearon los nosocomios de Pinotepa Nacional, San Juan Bautista Cuicatlán, San Pedro Pochutla, San Pablo Huixtepec, Juchitán de Zaragoza y más recientemente una serie de unidades médicas con servicio de hospitalización con un número limitado de camas censables. Es importante recordar la puesta en operación del Hospital de la Niñez Oaxaqueña y el Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca, ambos de tercer nivel, siendo estatal el primero, y federal el segundo. Un relevante avance en materia de infraestructura de salud en la entidad. Sin embargo, mis recomendaciones para los próximos seis años son: 1. Elaborar un diagnóstico situacional con la aplicación del FODA a dicha red y por cada hospital; 2. Estructurar un Plan maestro de construcción, equipamiento, renovación de mobiliario, instrumental y equipo, ampliación, rehabilitación, remodelación, conservación y mantenimiento de la red de hospitales; 3. Ajustarse a un estricto modelo médico arquitectónico; 4. Operar los actuales hospitales con recursos humanos suficientes, para que atiendan de manera óptima los tres turnos, periodo de vacaciones y días feriados; 5. Aplicar un riguroso sistema de referencia y contrarreferencia de pacientes y 6. Reducir en los hospitales, de manera paulatina, las atenciones que corresponden al primer nivel de atención. De ser posible no construir un solo hospital más; hay que hacer eficientes los existentes. En el caso del Hospital de la Niñez Oaxaqueña gestionar que lo absorba la Federación y a esta última solicitarle la ampliación del Hospital Regional de Alta Especialidad, por lo menos a 150 camas. Finalmente, lograr que el Hospital de la Mujer que está por inaugurarse opere con un elevado nivel de calidad.
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