Impacto de la Artritis Reumatoide
La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad crónica, no transmisible, que impone, a quienes la sufren, a sus familias y a la sociedad, un elevado costo económico, psicológico y social; además, impacta de manera significativa la calidad de vida de los pacientes. Se presenta entre los 40 y 50 años de edad. Es más frecuente en las mujeres. Afecta del 0.2 al 2% de la población mundial. La prevalencia es menor en la población urbana. Por ejemplo, en las ciudades de México y Nuevo León no es mayor al 1%, mientras que en Yucatán y en San Luís Potosí es de 2.8% y 2.6%, respectivamente. La AR no constituye una causa directa de muerte en quienes la padecen pero reduce su tiempo de vida.
Se desconoce qué origina la enfermedad, pero se le considera una alteración del sistema inmunológico; este ataca a las articulaciones y puede afectar a otros órganos del cuerpo humano. En las primeras provoca inflamación, dolor y rigidez, por lo que la AR es altamente discapacitante y es capaz de reducir la expectativa de vida. En los primeros 18 meses del inicio del padecimiento los pacientes experimentan un severo deterioro de su capacidad funcional y su nivel de bienestar emocional es comparable al de los pacientes que padecen diabetes mellitus o alguna alteración cardiaca. Afecta las articulaciones en ambos lados del cuerpo, pero con mayor frecuencia las muñecas, las rodillas, los dedos de las manos y los tobillos.
La enfermedad inicia generalmente de manera lenta, con leve dolor articular, fatiga y rigidez, que es matutina y comúnmente dura poco más de una hora. Si las articulaciones no se usan durante una hora suelen sentirse calientes, rígidas y sensibles. Con el tiempo las articulaciones pierden su rango de movimiento y se vuelven deformes. Algunos pacientes manifiestan molestias como dolor torácico al respirar, resequedad en ojos y boca, y ardor, comezón y secreción de los ojos. La aparición de nódulos debajo de la piel es un signo de gravedad. Hay quienes refieren entumecimiento, hormigueo o ardor en las manos y en los pies. Otros expresan que no pueden conciliar el sueño.
El impacto económico de la AR es comparable con el de la enfermedad arterial coronaria. Registros estadísticos de los EUA revelan que esta enfermedad genera aproximadamente 9 millones de visitas médicas y 250 mil hospitalizaciones en un año, así como una pérdida de 17.6 billones de salarios y una invalidez permanente de 2.5% por año. En México, hace 10 años el gasto de bolsillo promedio era el equivalente al 15% del ingreso familiar. Ahora es muy superior dicho costo.
Lo terrible y dramático es que aproximadamente el 70% de los pacientes con AR experimentan destrucción articular irreversible en el primer año de la aparición de la enfermedad y el 80% de los adultos en edad de trabajar, manifiestan dolor incapacitante, rigidez y disminución de la capacidad funcional, lo que limita sus actividades y restringe su desempeño social. La incapacidad laboral es elevada a los cinco años del diagnóstico y más del 50% presenta discapacidad grave a los 10 años. En los dos primeros años la AR produce daño articular severo e irreversible y una quinta parte de los pacientes requerirán artroplastia por destrucción articular en un plazo de 5 años. Así mismo, las actividades diarias desencadenan la aparición o el agravamiento del dolor, lo que explica el deterioro de las expectativas normales del enfermo; origen de estados de ansiedad o depresión.
Por todo lo dicho, es esencial lograr una correcta evaluación y manejo clínico de los pacientes con dolor. El tratamiento incluye el uso de terapias biológicas que detienen la progresión; en casos muy avanzados se ha observado que se recupera la funcionalidad casi por completo; pero sólo el 5% de los dos millones de pacientes con Artritis Reumatoide en nuestro país tienen acceso a dicho tratamiento. Difundamos información a la población sobre este problema de salud pública. Información condensada del artículo de la M.C. Luz del Carmen Hernández Ramírez, Dr. Julio Querol Vinagre, MSP. Ana Lucía de la Garza Barroso y Lic. Claudia Fernández Dondé. Boletín Epidemiológico No. 12 del 2016. Secretaría de Salud. México.
Se desconoce qué origina la enfermedad, pero se le considera una alteración del sistema inmunológico; este ataca a las articulaciones y puede afectar a otros órganos del cuerpo humano. En las primeras provoca inflamación, dolor y rigidez, por lo que la AR es altamente discapacitante y es capaz de reducir la expectativa de vida. En los primeros 18 meses del inicio del padecimiento los pacientes experimentan un severo deterioro de su capacidad funcional y su nivel de bienestar emocional es comparable al de los pacientes que padecen diabetes mellitus o alguna alteración cardiaca. Afecta las articulaciones en ambos lados del cuerpo, pero con mayor frecuencia las muñecas, las rodillas, los dedos de las manos y los tobillos.
La enfermedad inicia generalmente de manera lenta, con leve dolor articular, fatiga y rigidez, que es matutina y comúnmente dura poco más de una hora. Si las articulaciones no se usan durante una hora suelen sentirse calientes, rígidas y sensibles. Con el tiempo las articulaciones pierden su rango de movimiento y se vuelven deformes. Algunos pacientes manifiestan molestias como dolor torácico al respirar, resequedad en ojos y boca, y ardor, comezón y secreción de los ojos. La aparición de nódulos debajo de la piel es un signo de gravedad. Hay quienes refieren entumecimiento, hormigueo o ardor en las manos y en los pies. Otros expresan que no pueden conciliar el sueño.
El impacto económico de la AR es comparable con el de la enfermedad arterial coronaria. Registros estadísticos de los EUA revelan que esta enfermedad genera aproximadamente 9 millones de visitas médicas y 250 mil hospitalizaciones en un año, así como una pérdida de 17.6 billones de salarios y una invalidez permanente de 2.5% por año. En México, hace 10 años el gasto de bolsillo promedio era el equivalente al 15% del ingreso familiar. Ahora es muy superior dicho costo.
Lo terrible y dramático es que aproximadamente el 70% de los pacientes con AR experimentan destrucción articular irreversible en el primer año de la aparición de la enfermedad y el 80% de los adultos en edad de trabajar, manifiestan dolor incapacitante, rigidez y disminución de la capacidad funcional, lo que limita sus actividades y restringe su desempeño social. La incapacidad laboral es elevada a los cinco años del diagnóstico y más del 50% presenta discapacidad grave a los 10 años. En los dos primeros años la AR produce daño articular severo e irreversible y una quinta parte de los pacientes requerirán artroplastia por destrucción articular en un plazo de 5 años. Así mismo, las actividades diarias desencadenan la aparición o el agravamiento del dolor, lo que explica el deterioro de las expectativas normales del enfermo; origen de estados de ansiedad o depresión.
Por todo lo dicho, es esencial lograr una correcta evaluación y manejo clínico de los pacientes con dolor. El tratamiento incluye el uso de terapias biológicas que detienen la progresión; en casos muy avanzados se ha observado que se recupera la funcionalidad casi por completo; pero sólo el 5% de los dos millones de pacientes con Artritis Reumatoide en nuestro país tienen acceso a dicho tratamiento. Difundamos información a la población sobre este problema de salud pública. Información condensada del artículo de la M.C. Luz del Carmen Hernández Ramírez, Dr. Julio Querol Vinagre, MSP. Ana Lucía de la Garza Barroso y Lic. Claudia Fernández Dondé. Boletín Epidemiológico No. 12 del 2016. Secretaría de Salud. México.
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