La medicina en México en los últimos 75 años

El insigne médico mexicano, Don Manuel Quijano Narezo, Editor de la Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM del 2000 al 2008, en el último número del año 2003, escribió: … “En mi generación 1937-1943 cumplimos ya sesenta años de recibidos, y aunque muy mermada, celebramos en el Palacio de la Medicina, nuestra antigua escuela de Santo Domingo, con una foto del recuerdo y la emotiva entrega por el Dr. José Narro, de un diploma que nos acredita como universitarios persistentes…todavía alertas e interesados en el desarrollo de la base científica de nuestra profesión. Envidiosos de los jóvenes que aprenderán con conocimientos tan diferentes de los que nos nutrieron a nosotros, es satisfactorio constatar que todavía quedan como válidas las prédicas tradicionales de que la medicina es una profesión de servicio a la que hay que entregarse por entero y por toda la vida, que aunque en momentos es fuente de angustias y desencantos, procura también satisfacciones íntimas difíciles de encontrar en otros oficios”. Fin de la cita.

En el periodo al que se refiere el Dr. Quijano, de 1943 al 2000, se abatió la mortalidad infantil debida principalmente a las enfermedades infecto-contagiosas y la esperanza de vida se elevó de 40 a 75 años en promedio, aunque apenas en 1983 comenzó a disminuir la tasa de natalidad para aminorar, de alguna manera, el problema prioritario del país, la explosión demográfica; al respecto, se recordará la clásica gráfica piramidal, con una base ancha a costa de la población menor de 15 años de edad. La medicina, a mediados del siglo pasado se convirtió en actividad científica, beneficiándose las generaciones de médicos de entonces y las posteriores, con la apertura de los hospitales americanos de enseñanza, que aceptaban a los médicos mexicanos interesados en realizar alguna especialidad, encontrando en ellos conceptos y prácticas novedosas. Es en esa época cuando surgieron las especialidades como la hematología, gastroenterología, infectología, cirugía, y nuevas técnicas de apoyo al diagnóstico y tratamiento como la electrocardiografía y angiografía, el uso de isótopos, radiología y endoscopía, bioquímica, laboratorio de hormonas y balances metabólicos, etc.; evolución que se mantiene de manera continua y acelerada hasta nuestros días.

Se fundan el Hospital Infantil, el de Nutrición y Cardiología, hoy Institutos Nacionales, con los que se transformó el panorama de la atención médica, la enseñanza y la investigación. Con ello, surgió un nuevo tipo de médico y de medicina, coincidiendo con el arribo del concepto de estrés, el empleo de hormonas, el incremento del arsenal de antibióticos y la idea de la medicina psicosomática, que fortalecía la antiquísima relación médico-paciente, amenazada por la incipiente “deshumanización” provocada por el maquinismo.

La generación del Dr. Quijano y las posteriores, fueron protagonistas decisivos en tales cambios; les tocó presenciar e intervenir en otro cambio de suma relevancia para la práctica de la profesión, la creación de los servicios médicos de las instituciones de seguridad social y la aparición de los seguros privados de gastos médicos. Concomitantemente al vertiginoso desarrollo científico y tecnológico de la medicina en la segunda mitad del siglo pasado, se modificaron muchos paradigmas, como el aceptar que además de ocuparse de la enfermedad, sus causas y tratamiento, el médico debía buscar la salud del individuo y su comunidad, aplicar medidas preventivas, preocuparse y ocuparse por el ambiente del trabajo y de los asentamientos humanos, establecer normas técnicas e incluso regulaciones que afectan la conducta del individuo y algunos de sus derechos, en bien de la comunidad, evitar la destrucción del hábitat e impedir la difusión de sustancias tóxicas; así mismo, participar en la formación y adiestramiento del personal técnico y profesional, sumarse al maravilloso campo de la investigación e incluso intervenir en la administración de los propios servicios de salud.

De ahí que los nuevos médicos se forman en modelos totalmente distintos al de la generación del Dr. Quijano Narezo. Un mundo de diferencia.

No hay comentarios.:

Con tecnología de Blogger.