Lo que requiere México en materia de Salud.
El Dr. Malaquías López Cervantes, Jefe del Departamento de Salud Pública Facultad de Medicina, UNAM, con una amplísima y reconocida trayectoria a nivel internacional, ofreció una conferencia magistral en el marco de la LXIX Reunión Anual de la Sociedad Mexicana de Salud Pública, celebrada en la Ciudad de Monterrey, Nuevo León, en noviembre del 2015, y a la que asistieron más de 1,500 congresistas de todo el país. Su tema se llamó: “La transformación de la salud en México. Los grandes cambios y la necesidad de una amplia perspectiva para la Medicina y la Salud Pública”. Su exposición tuvo como fundamento tres ejes: Demografía, Epidemiología y el Sistema de Salud. Por la trascendencia del valioso contenido de su presentación voy a destacar a continuación aquellos puntos que me parecen torales, citando textualmente lo expresado por el eminente conferencista.
Los incrementos en la frecuencia de las Enfermedades del Corazón, Cáncer, Diabetes y las Enfermedades Cerebro Vasculares, son suficientes para originar, en la actualidad, 4 de cada 10 muertes que se registran en México. De mantenerse las mismas tendencias, en treinta y cinco años estas mismas cuatro causas darán origen a casi 6 de cada 10 muertes. Uno de nuestros grandes retos es impedir que se cumpla esta predicción. Nuestro país logró llegar a una esperanza de vida promedio de 75 años, sin embargo tal indicador es de los más bajos entre los países de la OCDE. Así mismo, tenemos uno de los niveles más altos de mortalidad infantil y es más del doble que los Estados Unidos y 5 veces mayor que en Japón.
El llamado sistema nacional de salud se configuró hace casi setenta años y no se ha modificado en lo fundamental, es decir, no se ha adaptado a las condiciones actuales del país, ni está preparado para lo que está por venir en materia de necesidades de salud de nuestra población A pesar de un marcado incremento del gasto en salud, particularmente a través del seguro popular, dicho gasto sigue siendo bajo en función de referentes internacionales y subsisten diferencias al interior del país. Componen dicho sistema un conjunto de instituciones públicas, medio-públicas y privadas, que segmentan a la población y limitan los resultados de los servicios que ofrecen, es decir, que no tienen la efectividad y la eficiencia que la población requiere. Además, el gasto público no ha tenido el efecto deseado y la población sigue comprando servicios en el mercado privado y de la manera que menos la beneficia.
Aun cuando el costo de los servicios hospitalarios puede ser muy elevado, resulta abrumadoramente mayoritaria la suma de los gastos en consulta externa y adquisición de medicamentos, entre los usuarios de los servicios privados en México. Aun cuando las instituciones públicas son la principal fuente de atención en México, sin embargo, los servicios privados dirigidos a los segmentos de menores recursos económicos y/o a quienes no están dispuestos a cumplir las condiciones institucionales, están cobrando una gran importancia.
En el 2003 hubo una importante reforma en la Secretaría de Salud con la creación del Sistema de Protección Social en Salud (Seguro Popular), habiéndose observado, entre otras situaciones, un incremento de los subsidios federales para atender a la población no protegida por la seguridad social; el supuesto equívoco de creer que basta la disponibilidad de mayores recursos económicos para establecer un círculo virtuoso de atención y mejora de la salud; los beneficios que han llegado a la población son limitados; prevalece un esquema de atención tardía, sobre todo de tipo hospitalario; se perdió de vista la necesidad de establecer un modelo de atención primaria a la salud (APS) y en su conjunto el Sistema sigue siendo segmentado, desarticulado e ineficiente. Por todo lo dicho, lo que necesitamos es una transformación del sistema de salud, para que responda mejor a las necesidades de salud de la población.
De esta manera, la transformación de la salud es un nuevo paradigma para construir un nuevo sistema de salud. En ese tenor, nos encontramos inmersos en un proceso de transformación de la salud íntimamente relacionado con el advenimiento de una nueva y estable estructura demográfica. Según la evidencia disponible, dicha transformación culminará alrededor del año 2050, momento en que la población habrá dejado de crecer, tendrá una mediana estable de edad y un perfil estable de salud. Tenemos la enorme responsabilidad de conducir este proceso y no sólo mantenernos como espectadores. Es indispensable, por ejemplo, establecer una nueva cultura nacional en materia de salud, rediseñar el sistema de salud y formar recursos humanos acordes a las necesidades previsibles y formular y ejecutar las políticas y programas pertinentes en un marco de cambio gradual, para crear un Sistema de Salud universal y financiado por recursos públicos. ¿Cómo?, con una nueva organización con amplia base social; cobertura efectiva, continuidad, capacidad resolutiva y calidad; servicios de salud pública integrados y eficientes; subsistema de atención de urgencias oportuno y eficaz y con una vinculación multisectorial (Salud en todas las políticas).
Para atender semejante reto debemos reconocer que las deformidades del sistema implica que carecemos de un compromiso constitucional para garantizar el acceso a los servicios de salud, que sea equivalente al establecido en materia de educación y que dependemos de una medicina basada en la práctica de especialidades y la atención hospitalaria, sin el soporte de un primer nivel con cobertura universal y un sistema de referencia y contrarreferencia verdaderamente funcional. De ahí que la propuesta sea la creación de un verdadero Sistema Nacional de Salud, que garantice a todos los mexicanos la posibilidad de recibir servicios integrales de salud, sin distingo de edad, sexo, residencia, condición laboral u otras condiciones; que se financie mediante los impuestos generales; que garantice gratuidad y acceso equitativo a los servicios acordados con base en su efectividad. Los hospitales son necesarios, pero no son la mejor opción. Se requiere de un verdadero servicio de atención primaria.
Para responder a la transformación epidemiológica es indispensable un modelo basado en la prevención y no en la atención hospitalaria que es intrínsecamente tardía y por lo tanto, de efectividad limitada y mucho más costosa. La atención primaria de la salud es hoy más necesaria que nunca. Es urgente la implementación de un plan de acción que contemple a la Medicina General-Familiar como la plataforma para estructurar un modelo efectivo y eficiente de atención médica, articulado con la medicina de especialidad y los hospitales generales y de referencia, con la activa participación de la comunidad. Un médico general debe saber más de cada una de las especialidades, que cualquier especialista de otra distinta a la suya, para soportar y articular el quehacer de todos los demás. En resumen un “Sistema de Salud por y para la Gente”, que responda a las expectativas de la población, que logre una atención médica efectiva y de calidad y evite el desperdicio de recursos y cuya universalidad con atención efectiva y de calidad, lo sea “de la cuna a la tumba”.
El Dr. Malaquías López Cervantes culminó su brillante disertación con una frase del Dr. Ignacio Chávez: “Si queremos saber, no debemos comenzar por ignorar”.
Los incrementos en la frecuencia de las Enfermedades del Corazón, Cáncer, Diabetes y las Enfermedades Cerebro Vasculares, son suficientes para originar, en la actualidad, 4 de cada 10 muertes que se registran en México. De mantenerse las mismas tendencias, en treinta y cinco años estas mismas cuatro causas darán origen a casi 6 de cada 10 muertes. Uno de nuestros grandes retos es impedir que se cumpla esta predicción. Nuestro país logró llegar a una esperanza de vida promedio de 75 años, sin embargo tal indicador es de los más bajos entre los países de la OCDE. Así mismo, tenemos uno de los niveles más altos de mortalidad infantil y es más del doble que los Estados Unidos y 5 veces mayor que en Japón.
El llamado sistema nacional de salud se configuró hace casi setenta años y no se ha modificado en lo fundamental, es decir, no se ha adaptado a las condiciones actuales del país, ni está preparado para lo que está por venir en materia de necesidades de salud de nuestra población A pesar de un marcado incremento del gasto en salud, particularmente a través del seguro popular, dicho gasto sigue siendo bajo en función de referentes internacionales y subsisten diferencias al interior del país. Componen dicho sistema un conjunto de instituciones públicas, medio-públicas y privadas, que segmentan a la población y limitan los resultados de los servicios que ofrecen, es decir, que no tienen la efectividad y la eficiencia que la población requiere. Además, el gasto público no ha tenido el efecto deseado y la población sigue comprando servicios en el mercado privado y de la manera que menos la beneficia.
Aun cuando el costo de los servicios hospitalarios puede ser muy elevado, resulta abrumadoramente mayoritaria la suma de los gastos en consulta externa y adquisición de medicamentos, entre los usuarios de los servicios privados en México. Aun cuando las instituciones públicas son la principal fuente de atención en México, sin embargo, los servicios privados dirigidos a los segmentos de menores recursos económicos y/o a quienes no están dispuestos a cumplir las condiciones institucionales, están cobrando una gran importancia.
En el 2003 hubo una importante reforma en la Secretaría de Salud con la creación del Sistema de Protección Social en Salud (Seguro Popular), habiéndose observado, entre otras situaciones, un incremento de los subsidios federales para atender a la población no protegida por la seguridad social; el supuesto equívoco de creer que basta la disponibilidad de mayores recursos económicos para establecer un círculo virtuoso de atención y mejora de la salud; los beneficios que han llegado a la población son limitados; prevalece un esquema de atención tardía, sobre todo de tipo hospitalario; se perdió de vista la necesidad de establecer un modelo de atención primaria a la salud (APS) y en su conjunto el Sistema sigue siendo segmentado, desarticulado e ineficiente. Por todo lo dicho, lo que necesitamos es una transformación del sistema de salud, para que responda mejor a las necesidades de salud de la población.
De esta manera, la transformación de la salud es un nuevo paradigma para construir un nuevo sistema de salud. En ese tenor, nos encontramos inmersos en un proceso de transformación de la salud íntimamente relacionado con el advenimiento de una nueva y estable estructura demográfica. Según la evidencia disponible, dicha transformación culminará alrededor del año 2050, momento en que la población habrá dejado de crecer, tendrá una mediana estable de edad y un perfil estable de salud. Tenemos la enorme responsabilidad de conducir este proceso y no sólo mantenernos como espectadores. Es indispensable, por ejemplo, establecer una nueva cultura nacional en materia de salud, rediseñar el sistema de salud y formar recursos humanos acordes a las necesidades previsibles y formular y ejecutar las políticas y programas pertinentes en un marco de cambio gradual, para crear un Sistema de Salud universal y financiado por recursos públicos. ¿Cómo?, con una nueva organización con amplia base social; cobertura efectiva, continuidad, capacidad resolutiva y calidad; servicios de salud pública integrados y eficientes; subsistema de atención de urgencias oportuno y eficaz y con una vinculación multisectorial (Salud en todas las políticas).
Para atender semejante reto debemos reconocer que las deformidades del sistema implica que carecemos de un compromiso constitucional para garantizar el acceso a los servicios de salud, que sea equivalente al establecido en materia de educación y que dependemos de una medicina basada en la práctica de especialidades y la atención hospitalaria, sin el soporte de un primer nivel con cobertura universal y un sistema de referencia y contrarreferencia verdaderamente funcional. De ahí que la propuesta sea la creación de un verdadero Sistema Nacional de Salud, que garantice a todos los mexicanos la posibilidad de recibir servicios integrales de salud, sin distingo de edad, sexo, residencia, condición laboral u otras condiciones; que se financie mediante los impuestos generales; que garantice gratuidad y acceso equitativo a los servicios acordados con base en su efectividad. Los hospitales son necesarios, pero no son la mejor opción. Se requiere de un verdadero servicio de atención primaria.
Para responder a la transformación epidemiológica es indispensable un modelo basado en la prevención y no en la atención hospitalaria que es intrínsecamente tardía y por lo tanto, de efectividad limitada y mucho más costosa. La atención primaria de la salud es hoy más necesaria que nunca. Es urgente la implementación de un plan de acción que contemple a la Medicina General-Familiar como la plataforma para estructurar un modelo efectivo y eficiente de atención médica, articulado con la medicina de especialidad y los hospitales generales y de referencia, con la activa participación de la comunidad. Un médico general debe saber más de cada una de las especialidades, que cualquier especialista de otra distinta a la suya, para soportar y articular el quehacer de todos los demás. En resumen un “Sistema de Salud por y para la Gente”, que responda a las expectativas de la población, que logre una atención médica efectiva y de calidad y evite el desperdicio de recursos y cuya universalidad con atención efectiva y de calidad, lo sea “de la cuna a la tumba”.
El Dr. Malaquías López Cervantes culminó su brillante disertación con una frase del Dr. Ignacio Chávez: “Si queremos saber, no debemos comenzar por ignorar”.
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