Sobrepeso u obesidad ¿Con quién acudir?
En el artículo anterior abordé el grave problema de salud pública de nuestro país al ocupar el primer lugar en sobrepeso y obesidad infantil y en adolescentes a nivel mundial. También lo correlacioné con otro problema de gran magnitud, la diabetes. Entre ambos ha surgido el término Diabesidad y en conjunto integran ya la pandemia del siglo XXI. Aunque las autoridades de salud de nuestro país incorporaron a los dos entidades nosológicas en un programa nacional y están establecidas las políticas, y definidas las metas, objetivos, estrategias y acciones, es indispensable que se mantenga el interés de la población para que realmente se logre el impacto deseable en el menor tiempo posible. La difusión de los videos promocionales de la campaña “Chécate, mídete y muévete” fueron un excelente inicio, pero la magnitud del problema es tal, que exige la puesta en escena de una mayor variedad de videos promocionales y de explotar todo tipo de formas de llamar la atención de la gente. Por ejemplo, el uso de los anuncios espectaculares y en los transportes urbanos de pasajeros. ¿Representa un alto costo lo anterior? Sí, pero es más caro curar que prevenir, porque si no tiene éxito el programa nacional, el sistema de salud del país se verá en un tremendo quebranto económico antes del año 2050, pues las complicaciones de la Diabesidad pueden repercutir de manera impresionante en el tiempo dedicado a la consulta y en la ocupación de camas de hospital. Se trata de un asunto de seguridad nacional.
La promoción de la campaña no es la panacea ni tampoco la principal estrategia, el programa va más allá; hay muchas acciones por hacer en los tres niveles de atención, pero con énfasis en el primero de ellos, ahí donde predomina la atención primaria de la salud y la prevención es la llave maestra que conduce al éxito.
La campaña “Chécate, mídete y muévete" promueve un estilo de vida saludable y sus beneficios individuales, familiares y sociales, a través del fomento y la promoción de la activación física y una alimentación saludable. Recordemos en qué consiste. Chécate, es el primer paso; hay que hacerlo con una báscula de piso con la mayor frecuencia posible, lo que permitirá mantener un control y darle seguimiento al peso corporal. Mídete es la siguiente acción, y se refiere a disminuir el consumo de grasas, azúcar y sal; nuestro cuerpo las requiere, pero con medida, pues en exceso podemos tener caries, provocar sobrepeso y obesidad, y ello puede repercutir en nuestro sistema inmunológico. Además, el consumir en exceso las grasas puede afectar órganos vitales como el corazón, hígado y riñones, y causar daño en el sistema circulatorio. Así mismo, el exceso de sal implica que los riñones pierdan la capacidad para eliminarla por medio de la orina, lo cual determina que el agua no se elimine, provocando un incremento del volumen de sangre y como consecuencia la aparición de hipertensión arterial. Y algo más, el exceso en el consumo de azúcar eleva el riesgo de padecer diabetes. El tercer paso es Muévete, lo que se traduce en hacer ejercicio físico; éste, brinda múltiples beneficios: disminuye el estrés, coadyuva a la prevención de enfermedades, facilita el control del peso corporal, mejora la autoestima y mantiene normales la presión arterial, los niveles de azúcar y grasa de la sangre, además de fortalecer el sistema respiratorio y muscular.
Los profesionales de la salud cuya especialidad les permite atender a personas con sobrepeso u obesidad son los Endocrinólogos, los Médicos Internistas y los Bariatras; en el caso de estos últimos, su formación les permite establecer un plan de dieta y ejercicio apropiados, el problema es que son pocos en México. Por lo que respecta a los licenciados en Nutrición, su preparación universitaria de 4 años les permite el diseño de un plan alimenticio, dependiendo del peso, edad, sexo y estado de salud del individuo, pero siempre debe aplicarlo de manera coordinada con un médico. Finalmente, el nutriólogo dietista participa en el manejo integral de las personas con alguna enfermedad, incluidas la diabetes y la obesidad, siendo los hospitales su campo de acción de manera general.
La promoción de la campaña no es la panacea ni tampoco la principal estrategia, el programa va más allá; hay muchas acciones por hacer en los tres niveles de atención, pero con énfasis en el primero de ellos, ahí donde predomina la atención primaria de la salud y la prevención es la llave maestra que conduce al éxito.
La campaña “Chécate, mídete y muévete" promueve un estilo de vida saludable y sus beneficios individuales, familiares y sociales, a través del fomento y la promoción de la activación física y una alimentación saludable. Recordemos en qué consiste. Chécate, es el primer paso; hay que hacerlo con una báscula de piso con la mayor frecuencia posible, lo que permitirá mantener un control y darle seguimiento al peso corporal. Mídete es la siguiente acción, y se refiere a disminuir el consumo de grasas, azúcar y sal; nuestro cuerpo las requiere, pero con medida, pues en exceso podemos tener caries, provocar sobrepeso y obesidad, y ello puede repercutir en nuestro sistema inmunológico. Además, el consumir en exceso las grasas puede afectar órganos vitales como el corazón, hígado y riñones, y causar daño en el sistema circulatorio. Así mismo, el exceso de sal implica que los riñones pierdan la capacidad para eliminarla por medio de la orina, lo cual determina que el agua no se elimine, provocando un incremento del volumen de sangre y como consecuencia la aparición de hipertensión arterial. Y algo más, el exceso en el consumo de azúcar eleva el riesgo de padecer diabetes. El tercer paso es Muévete, lo que se traduce en hacer ejercicio físico; éste, brinda múltiples beneficios: disminuye el estrés, coadyuva a la prevención de enfermedades, facilita el control del peso corporal, mejora la autoestima y mantiene normales la presión arterial, los niveles de azúcar y grasa de la sangre, además de fortalecer el sistema respiratorio y muscular.
Los profesionales de la salud cuya especialidad les permite atender a personas con sobrepeso u obesidad son los Endocrinólogos, los Médicos Internistas y los Bariatras; en el caso de estos últimos, su formación les permite establecer un plan de dieta y ejercicio apropiados, el problema es que son pocos en México. Por lo que respecta a los licenciados en Nutrición, su preparación universitaria de 4 años les permite el diseño de un plan alimenticio, dependiendo del peso, edad, sexo y estado de salud del individuo, pero siempre debe aplicarlo de manera coordinada con un médico. Finalmente, el nutriólogo dietista participa en el manejo integral de las personas con alguna enfermedad, incluidas la diabetes y la obesidad, siendo los hospitales su campo de acción de manera general.
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