Insomnio.

En un noticiero matutino que hace unos días fue reconocido como el de mayor audiencia en el valle de México, con cierta frecuencia los conductores tienen como invitado a un médico especialista en trastornos del sueño y la información y explicaciones que ofrece al auditorio son amenas, pero sobre todo convincentes, para que atiendan el malestar que hoy en día ha sido reconocido como un problema de salud pública y es más común que la diabetes mellitus, el VIH/sida, el cáncer y las cardiopatías. Resalta entre tales trastornos del sueño el insomnio, cuya prevalencia se ha calculado que oscila alrededor del 30 al 35% de la población en México, cifra que no es muy diferente a la registrada en otros países donde se han desarrollado estudios de investigación sobre el particular, como son los casos de Argentina, Estados Unidos de Norteamérica, Francia e Italia; la cifra más baja data de Japón con el 6.6%.

Es importante hacer énfasis en que se trata de un síntoma y no una enfermedad y que los pacientes de infinidad de padecimientos lo consideran como parte fundamental entre las molestias que sufren durante la noche. En ese sentido, se considera que no falta ante la presencia de enfermedades pulmonares, cáncer, insuficiencia cardiaca, Alzheimer, Parkinson, en los desórdenes psiquiátricos tales como la depresión, ansiedad, abuso desustancias y estrés postraumático; así mismo en el asma, la demencia, cierto tipo de cefalea, la epilepsia, la fibromialgia, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y la enfermedad por reflujo gastroesofágico. Existen otros trastornos relacionados con el insomnio como el síndrome de piernas inquietas que afecta a un significativo porcentaje de pacientes con insuficiencia renal crónica en tratamiento con diálisis. También hay que considerar los efectos de una vida laboral nocturna, los efectos del estrés en personas carentes de empleo y por ende el bajo nivel socioeconómico, las que viven en situación de divorcio, separación, viudez y los que ingieren múltiples medicamentos.

El sueño, se ha dicho, es vida. Una tercera parte de cada 24 horas los seres humanos normalmente reponen energías mediante el sueño. Se le considera como uno de los pilares de una vida saludable, como lo es la dieta y el ejercicio; por ello, cuando existe insomnio las alteraciones que provoca incluyen irritabilidad, déficit de la memoria y disminución de la comprensión, atención, creatividad, entusiasmo y un mayor riesgo de sufrir accidentes de todo tipo, principalmente automovilísticos. Por otra parte se ha relacionado al insomnio con el sobrepeso, obesidad y otros trastornos metabólicos; además, existe evidencia de repercusiones cardiovasculares, al grado de que es mayor el riesgo de infarto agudo en las personas que duermen menos de lo normal. Así mismo, se asocia al insomnio crónico con trastornos psiquiátricos como la depresión y con desórdenes del humor. También son ciertos sus efectos en la función inmune pues la exposición a componentes microbianos afecta el sueño en los humanos. En enfermedades como la Rabia y el VIH/Sida se altera la estructura del sueño y es uno de los síntomas tempranos más frecuentes en ambas. Como contraparte, dormir mucho, es decir, más de 8 horas aumenta la mortalidad.

El decálogo de una buena higiene del sueño incluye: 1. Mantener horarios establecidos para dormir y levantarse; 2. No pasar más de 8 horas en la cama; 3. Una adecuada exposición a la luz del día; 4. Dormir en un cuarto oscuro y tranquilo; 5. Observar una adecuada nutrición; 6. Evitar sustancias que fragmentan el sueño como el alcohol, la nicotina y la cafeína; 7. Ejercitarse regularmente; 8. No realizar ejercicio en exceso dos horas antes de dormir; 9. No exponerse a luz brillante antes de dormir y 10. Antes de dormir permitirse un período de relax de 30 minutos. Ante la presencia de insomnio que tiende a la cronicidad es recomendable la asistencia al médico especialista con experiencia en este tipo de trastorno.

A todos los amables lectores mis mejores deseos para que esta noche disfruten el fin del 2016 y amanezcan bien en el 2017. Que éste resulte un año pleno de salud y bienestar.

No hay comentarios.:

Con tecnología de Blogger.