La tragedia del BMW
En mi artículo del sábado 15 de noviembre del 2014 con el título “Una vez más: ¡No maneje bajo los efectos del alcohol!, cité lo que expresó Genevieve Jurgensen, fundadora y portavoz de la Liga contra la violencia vial de Francia, en el “Informe mundial sobre prevención de los traumatismos causados por tránsito” editado por la OMS y el Banco Mundial. Cito el texto: … “Los accidentes de tráfico representan una tragedia interminable. Son la principal causa de mortalidad en la población joven de los países industrializados. En otras palabras, constituyen una emergencia sanitaria y los gobiernos deben encontrar una respuesta, máxime cuando saben cuáles son los remedios: la prevención, la disuasión, y la responsabilización de la industria automovilística. Este informe es una aportación al esfuerzo de quienes, hayamos sufrido o no un drama personal, hemos decidido hacer algo para terminar con esta matanza que puede evitarse”. Fin de la cita.
Además de haber ofrecido en aquella ocasión algunas cifras actualizadas con respecto a los accidentes de tránsito, en la parte final comenté, y lo transcribo tal cual, que “En nuestro medio es común observar una enorme promoción relacionada con la venta de bebidas alcohólicas y que los dueños de cantinas, bares, <centros botaneros> y toda clase de tugurios, sin escrúpulos ni valores propios de una sociedad sana, no se tientan el corazón para ofertar sus paquetes de cervezas y licores, promoción que está dirigida, indiscutiblemente a nuestra juventud. Negocio es negocio, lo demás no importa. Con frecuencia el gancho para atraer a los clientes es la transmisión de los partidos de futbol por televisión y el descaro es tal que puede haber bebidas gratuitas para las damas. En otro artículo de mi columna, pero del sábado 7 de noviembre del 2015 con el título “Nada con exceso. Todo con moderación”, señalé que a partir de la segunda mitad del siglo XX y lo que llevamos del presente milenio, nos hemos enterado y acostumbrado a la noticia del uso creciente de las llamadas drogas ilegales, y mencioné a la mayoría de ellas, las que se vinieron a sumar a las bebidas alcohólicas de todo tipo, sustancias que, finalmente, y de manera lamentable para nuestros jóvenes, conducen a estos a la búsqueda afanosa del disfrute de nuevas sensaciones corporales y mentales, y de un supuesto incremento erótico sexual, evadirse o fugarse de la realidad, gozar de estados placenteros en los que la participación de los órganos de los sentidos dan lugar a muy variadas alucinaciones”.
Todo ello vuelve a salir a la luz pública con motivo del trágico e impresionante accidente automovilístico que conmovió a toda la sociedad de nuestro país, cuando un joven, con toda seguridad bajo los efectos del alcohol, causó la muerte de sus cuatro acompañantes al conducir el auto BMW serie 6 Coupé blanco, a una velocidad que oficialmente se registró en 185 kilómetros por hora; todos sabemos que tal hecho ocurrió a las 3:35 am del 31 de marzo y que la flamante unidad de motor se hizo materialmente pedazos en la avenida Paseo de la Reforma, a unos metros de la famosa Estela de Luz. El conductor logró salvar su vida por el efecto de las bolsas de aire del vehículo, pero no se escapará del viacrucis que le tocará vivir por el resto de sus días, primero en la celda en la que deberá ser confinado de acuerdo a la sentencia del juez y posteriormente cuando le concedan la libertad. Por ello, a más de uno he escuchado con la siguiente frase: “Más le valía haber muerto también”.
Este tipo de tragedias en las que fallecen innecesariamente varios jóvenes no es nueva y seguirá sucediendo en todo el mundo mientras gobierno y sociedad no actuemos con eficiencia. Recuerdo la espantosa imagen del terrible accidente en el que varios jóvenes fallecieron al chocar su auto contra un árbol de conocido boulevard de la colonia Reforma, hecho que se registró el 19 de mayo del 2002; poco después hubo otro accidente de esa magnitud, pues otros jóvenes se impactaron contra un árbol pero en Santa Cruz Amilpas, aunque no recuerdo la fecha. Insisto: Debemos inculcar en las nuevas generaciones el lema. “Nada con exceso, todo con moderación”.
Además de haber ofrecido en aquella ocasión algunas cifras actualizadas con respecto a los accidentes de tránsito, en la parte final comenté, y lo transcribo tal cual, que “En nuestro medio es común observar una enorme promoción relacionada con la venta de bebidas alcohólicas y que los dueños de cantinas, bares, <centros botaneros> y toda clase de tugurios, sin escrúpulos ni valores propios de una sociedad sana, no se tientan el corazón para ofertar sus paquetes de cervezas y licores, promoción que está dirigida, indiscutiblemente a nuestra juventud. Negocio es negocio, lo demás no importa. Con frecuencia el gancho para atraer a los clientes es la transmisión de los partidos de futbol por televisión y el descaro es tal que puede haber bebidas gratuitas para las damas. En otro artículo de mi columna, pero del sábado 7 de noviembre del 2015 con el título “Nada con exceso. Todo con moderación”, señalé que a partir de la segunda mitad del siglo XX y lo que llevamos del presente milenio, nos hemos enterado y acostumbrado a la noticia del uso creciente de las llamadas drogas ilegales, y mencioné a la mayoría de ellas, las que se vinieron a sumar a las bebidas alcohólicas de todo tipo, sustancias que, finalmente, y de manera lamentable para nuestros jóvenes, conducen a estos a la búsqueda afanosa del disfrute de nuevas sensaciones corporales y mentales, y de un supuesto incremento erótico sexual, evadirse o fugarse de la realidad, gozar de estados placenteros en los que la participación de los órganos de los sentidos dan lugar a muy variadas alucinaciones”.
Todo ello vuelve a salir a la luz pública con motivo del trágico e impresionante accidente automovilístico que conmovió a toda la sociedad de nuestro país, cuando un joven, con toda seguridad bajo los efectos del alcohol, causó la muerte de sus cuatro acompañantes al conducir el auto BMW serie 6 Coupé blanco, a una velocidad que oficialmente se registró en 185 kilómetros por hora; todos sabemos que tal hecho ocurrió a las 3:35 am del 31 de marzo y que la flamante unidad de motor se hizo materialmente pedazos en la avenida Paseo de la Reforma, a unos metros de la famosa Estela de Luz. El conductor logró salvar su vida por el efecto de las bolsas de aire del vehículo, pero no se escapará del viacrucis que le tocará vivir por el resto de sus días, primero en la celda en la que deberá ser confinado de acuerdo a la sentencia del juez y posteriormente cuando le concedan la libertad. Por ello, a más de uno he escuchado con la siguiente frase: “Más le valía haber muerto también”.
Este tipo de tragedias en las que fallecen innecesariamente varios jóvenes no es nueva y seguirá sucediendo en todo el mundo mientras gobierno y sociedad no actuemos con eficiencia. Recuerdo la espantosa imagen del terrible accidente en el que varios jóvenes fallecieron al chocar su auto contra un árbol de conocido boulevard de la colonia Reforma, hecho que se registró el 19 de mayo del 2002; poco después hubo otro accidente de esa magnitud, pues otros jóvenes se impactaron contra un árbol pero en Santa Cruz Amilpas, aunque no recuerdo la fecha. Insisto: Debemos inculcar en las nuevas generaciones el lema. “Nada con exceso, todo con moderación”.
No hay comentarios.: