Nuevo modelo de prevención del IMSS

Luego de 74 años, el Instituto Mexicano del Seguro Social modificará su modelo de atención, de lo curativo a lo preventivo. Esa es la nota que adquirió enorme relevancia la semana pasada en todos los medios masivos de comunicación en nuestro país, pues el Director General de dicho Instituto, creado en 1943, Mikel Arriola Peñalosa, presentó ante dirigentes obreros y empresariales lo que constituye un nuevo paradigma dirigido a las cuatro enfermedades crónicas cuyo atención representa un tremendo boquete en las finanzas de la dependencia federal, pues su costo anual es de aproximadamente 81 mil millones de pesos, de los cuales 21 mil millones, es decir el 25%, se ocupa tan solo para el tratamiento de los pacientes en el tercer nivel de atención en sus últimas dos semanas de vida. Tales enfermedades son la diabetes mellitus, hipertensión arterial y los tumores malignos de próstata y mama. Arriola, hizo hincapié en el hecho de que la patología a prevenir, atender y controlar, ocupa primeras causas de mortalidad en el país y en una institución que atiende actualmente a más de 53 millones de mexicanos.

El IMSS desarrollará inicialmente su nuevo modelo en el Estado de Nuevo León, en donde los empresarios han manifestado su aprobación para que 120 mil trabajadores de 24 industrias sean objeto de una visita de parte de las brigadas que han sido capacitadas para tal fin. El objetivo es no esperar a que aquellos acudan a consulta por sí mismos cuando ya esté muy avanzada su enfermedad, sino acudir a su centro de trabajo para realizar acciones de detección y atención oportuna. Una vez que se tenga la experiencia en el Estado norteño, el objetivo será la extensión del nuevo modelo a todo el país.

Pareciera que hasta que no se encendieron las alarmas en el IMSS por la posibilidad de que las enfermedades crónicas y degenerativas lleven a dicho Instituto a la bancarrota, (pues de seguir así han estimado en 346 mil millones de pesos el costo de su atención para el año 2046), es que por fin se van a aplicar estrategias y acciones que son fundamentales en un programa de Salud Pública, las que normalmente deben ser competencia de las unidades de atención médica del primer nivel, en donde se llevan a efecto las acciones de atención primaria: educación higiénica y fomento de la salud, las específicas para la prevención y detección temprana de las enfermedades, como es el caso de la vacunación de la niñez, de las adolescentes para evitar la infección por el virus del papiloma humano, y de los adultos, para la prevención de la influenza, el tétanos y la neumonía, así como los padecimientos crónicos como la obesidad, diabetes mellitus, hipertensión arterial, cáncer <de mama y del cuello del útero en la mujer; de próstata, pulmones y colon en el varón> y cirrosis hepática, principalmente.

Desde aquella reunión internacional de Alma Ata, organizada por la OMS en territorio de lo que fue la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, URSS, celebrada en 1978, se fijaron las bases para una atención primaria efectiva, eficaz y eficiente, y nuestro país se comprometió al desarrollo de políticas públicas para cumplir con los acuerdos establecidos en la famosa Declaración de “Salud para todos en el año 2000”; sin embargo, en casi 40 años los avances no han sido de la magnitud y trascendencia esperada, pues las administraciones de los gobiernos federal y estatal se han preocupado más por la construcción de hospitales de segundo y tercer nivel, en donde se brinda atención a tan sólo el 15% de la población de México, atención que resulta ser sumamente cara y por ende absorbe la mayor parte del presupuesto nacional en salud.

Por lo menos el IMSS lo va a intentar, pero ¿Qué pasará con la Secretaría del ramo, el ISSSTE y otras de seguridad social? ¿Qué van a hacer, con la población que les corresponde? Porque basta ver la enorme cantidad de niños y adultos en la calle, en todas partes, con sobrepeso y obesidad, con un tremendo abdomen, para pensar que es tan sólo la cima del iceberg del gravísimo problema de salud de nuestro país; y ¿Cuántos enfermos de las cuatro crónicas circulan sin saberlo? ¿Y de las otras crónicas y de las transmisibles qué?

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