¿Otra vez sarampión en México?

Eran los primeros años de 1950, cuando vivía con mis padres en una vecindad del ex Distrito Federal y me enfermé de sarampión; ya había padecido tosferina y parotiditis, y posiblemente difteria; todas, se decía, “enfermedades propias de la infancia”, las que generalmente se adquirían en la misma vecindad, pues era costumbre que las madres de familia cuando sabían que un niño de la misma estaba enfermo de cualquiera de esos padecimientos, ponían en contacto a sus infantes con esa criatura para que “de una vez le diera la enfermedad”. Así hizo mi madre y varios niños de esa vecindad enfermamos casi al mismo tiempo de sarampión, a sabiendas, por conocimiento de boca en boca, de que jamás volvería uno a sufrirlo; en términos médicos, se produce inmunidad de por vida. Lo que también conocían las madres de familia es que “algunos” niños podían morir por determinadas complicaciones, pero eso lo veían como algo normal e inevitable; en la realidad resultaba que era más frecuente de lo que creían, como lo muestran las estadísticas de la morbimortalidad en menores de cinco años en esa y en las siguientes cuatro décadas, en nuestro país y en el mundo.

De acuerdo con Tapia Conyer y colaboradores, de 1941 a 1971 se observaron epidemias bianuales; a partir de 1973 se presentaron cada cuatro años; sin embargo, en 1989 y 1990 se presentó de manera explosiva la epidemia más grande en los últimos 40 años; en 1989 se registraron 20, 381 casos con una tasa de 24.2 por 100 mil habitantes; en 1990 fueron 68, 782 casos con una tasa de 82.5 y un total de 189 brotes; los estados más afectados fueron Veracruz, Oaxaca, Jalisco y Sinaloa. En la década del cincuenta se presentaban entre 2,000 y 11,300 defunciones anuales, posteriormente disminuyó a partir de los años setentas y aumentó hasta las epidemias de 1989 y 1990 con 2,251 y 5,899 defunciones, respectivamente. En cambio, la mortalidad para 1993 fue de tan solo 20 defunciones. La epidemia se limitó gracias a las acciones de control y a las campañas masivas de vacunación contra el sarampión en la población susceptible.

(https://www.anmm.org.mx/bgmm/1864_2007/1996-132-1-97-100).

En el mes de septiembre de 1990 la UNICEF organizó en la ciudad de Nueva York, USA, la Cumbre Mundial en Favor de la Infancia, en donde 71 jefes de estado y 88 altos funcionarios, la mayoría ministros de salud, adquirieron compromisos para el año 2000, destacando la meta de reducir a la mitad la tasa de mortalidad en niños menores de cinco años, mediante la reducción del 95% de las defunciones por sarampión y 90% de los casos para 1995. Como resultado de lo anterior en México se implementó, en 1992, el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica de Enfermedad Febril Exantemática, a partir del cual se inició un descenso vertiginoso de los casos y muertes por sarampión, a tal grado que para 1995 se redujeron los primeros en un 98%. En concreto, México cumplió el compromiso.

Cuando parecía que el sarampión se había puesto bajo control en la región de las Américas, resulta que en el año 2018, 12 países notificaron casos confirmados y solo dos reportaron defunciones: Brasil y Venezuela. El 18 de abril del 2019, otra vez 12 países notificaron casos confirmados: Argentina, Bahamas, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos de América, México, Perú, Uruguay y Venezuela. (Fuente OPS/OMS). En nuestro vecino país del norte tienen confirmados casi 700 casos y al parecer mucho han influido las organizaciones anti vacuna y la no aceptación de la misma por la población de origen judío. El problema se ha vuelto mundial, pues 145,700 personas fallecieron en el 2013, cuando se había reducido la mortalidad en un 75% gracias a la vacuna; gracias a ella se evitaron 15.6 millones de muertes en el periodo 2000-2013. La situación real es que tenemos la amenaza otra vez del sarampión en nuestro país, después de más de 20 años sin casos ni defunciones, y es preocupante, porque se tiene conocimiento reciente de una cobertura de vacunación para esa enfermedad menor al 75%, cuando se requiere el 95%. En el 2018 se dejaron de aplicar 776 mil dosis. SSA (La Jornada. Febrero 22 del 2019). ¡Inadmisible volver a tener sarampión en México!

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