Envejecimiento: ¿falla en la función inmunitaria?

El proceso de envejecimiento se caracteriza por una pérdida progresiva e irreversible de la capacidad de adaptación del organismo, lo cual conduce a cambios en la estructura y funcionamiento de los diferentes órganos, aparatos y sistemas, y aumenta irremediablemente la vulnerabilidad. El deterioro en la función inmunitaria asociado con el proceso de envejecimiento se denomina inmunosenescencia. Ésta contribuye de manera importante a la mayor morbimortalidad observada en los adultos mayores, que se refleja en una mayor cantidad de casos nuevos de infecciones del tracto respiratorio y urinario, endocarditis, septicemia y tuberculosis, pero también a condiciones relacionadas con inflamación, como es el caso de las enfermedades cardiovasculares o el Alzheimer, padecimientos autoinmunes como la artritis reumatoide, el cáncer y una menor respuesta a la vacunación. En este caso los cambios se observan en los mecanismos inespecíficos de defensa, como en la inmunidad adaptativa.

Estudios recientes han demostrado que existen modificaciones en el número de células, reducción en la activación y proliferación celular, sobre todo en las células T, y disminución del número de células vírgenes, incrementándose la cantidad de células T de memoria e invirtiéndose la relación entre las llamadas células T CD4+ y CD8+. Partamos de la idea de que nuestro sistema inmunológico tiene como función principal el reconocimiento de sustancias extrañas a nuestro cuerpo, los que comúnmente se denominan antígenos, pero enseguida la otra función es la de reaccionar o actuar en contra de ellas. Los microorganismos son un excelente ejemplo. El sistema inmunológico se encuentra en guardia en casi todo nuestro organismo, en la sangre, huesos, ganglios linfáticos, amígdalas, bazo, hígado, pulmones, médula ósea e intestinos. El timo, es un órgano linfoide de suma trascendencia del sistema inmune, pues en él ocurren la diferenciación y maduración de los llamados timocitos, convirtiéndose en la fuente principal de linfocitos T. Se localiza en la porción superior del tórax, detrás del esternón y por delante de los grandes vasos sanguíneos. Pesa casi nada antes del nacimiento pero su tamaño aumenta hasta que alcanza su máxima dimensión durante la pubertad; y como cualquiera de nuestros órganos llega un momento en que comienza el declive de su función, con lo que disminuye paulatinamente la maduración de linfocitos T. El timo disminuye de tamaño y de peso conforme avanza la edad. Se le considera, por sus funciones centrales, como “el reloj inmunológico del envejecimiento”.

Componen el sistema inmunológico los linfocitos B, que nos proporcionan inmunidad humoral y los linfocitos T, que nos brindan inmunidad celular; además los fagocitos y el llamado complemento. Pero específicamente los linfocitos T atacan directamente antígenos extraños como virus, hongos, bacterias y actúan como reguladores del propio sistema. Es importante señalar que los linfocitos T se desarrollan de células madres en la médula ósea y siendo inmaduros migran al timo para alcanzar su madurez, luego de ahí se trasladan a los otros órganos del sistema inmunológico antes señalados. Hay linfocitos T destructores de antígenos, linfocitos T de ayuda a los linfocitos B para producir anticuerpos y curiosamente hay linfocitos T supresores, que son los que suprimen a los linfocitos T de ayuda después de la infección. Dejo pendientes a los fagocitos, leucocitos polimorfonucleares y los monocitos; todos ellos, de gran apoyo al sistema inmune. Sí diré que la inmunosenescencia incluye la disminución de la producción de linfocitos T y B, lo que significa que nuestro cuerpo pierde su capacidad para combatir infecciones, incrementándose el riesgo de enfermar y de que las vacunas sean menos efectivas. Incluso la posibilidad de padecer algún tipo de cáncer. Es conveniente, por lo tanto, poner en práctica medidas de prevención como hacer ejercicio, evitar el sedentarismo el resto del día, llevar una dieta bien balanceada, no fumar, reducir o eliminar el consumo de alcohol y aceptar la vacunación contra la Hepatitis y la Influenza.

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