Los trastornos mentales.

Se dice y con mucha razón, que no hay familia en donde alguno o varios de sus integrantes no goce de cabal salud, sea porque a un infante se le diagnostique un padecimiento congénito, de carácter hereditario, o un cáncer, del cual la leucemia es de los más frecuentes a esa edad, pero también es posible encontrar a niños con autismo o con problemas del lenguaje, lo que se constituye en una terrible y desgastante preocupación para sus padres; así mismo, entre la infancia y la adolescencia hacen su debut algunos trastornos mentales, los que comúnmente pasan desapercibidos y en los adultos el mosaico de situaciones que afectan la salud mental es sumamente variado, pero también no hay familia que no se queje de tener a un enfermo con algún trastorno de este tipo.

Es indudable que los trastornos mentales que se generan entre la pubertad y la adolescencia, resultan ser de lo más catastrófico para cualquier familia, en todos los sentidos. Al respecto, dícese que un enfermo de esa naturaleza termina por enfermar a toda la familia. De acuerdo a datos y cifras de la OMS en su boletín del nueve de abril del 2018, tales trastornos mentales se caracterizan por una combinación de alteraciones del pensamiento, la percepción, las emociones, la conducta y las relaciones con los demás. Sobresalen entre ellos la depresión, el trastorno afectivo bipolar, la esquizofrenia y otras psicosis, la demencia, las discapacidades intelectuales y los trastornos del desarrollo, como el mencionado autismo. Existen registros en la propia OMS que los trastornos mentales se han incrementado y que esa elevación continuará a paso acelerado en las próximas décadas, y mucho tendrá que ver el aumento de la población humana. Por supuesto que las repercusiones sociales y económicas serán cada vez más devastadoras, iniciándose a nivel familiar.

Entre los trastornos mentales más frecuentes y que constituye una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo está la depresión; más de 300 millones de individuos la padecen, con una mayor prevalencia en el sexo femenino. Quienes la sufren son personas que expresan una profunda tristeza, pierden el interés casi por todo, carecen de ilusiones y metas, de la capacidad de disfrutar de los placeres de la vida, se manejan con sentimientos de culpa, su autoestima se viene abajo, refieren trastornos del sueño, del apetito, sienten un gran cansancio y dificultades para poder concentrarse. Otro trastorno que preocupa muchísimo a las familias es el afectivo bipolar, calculándose la existencia de alrededor de 60 millones de seres humanos con ese grave problema mental. Con o sin episodios completos de manía y depresión, los pacientes resultan ser muy difíciles de tratar y de controlar, cursando con estados de ánimo exaltado o irritable, hiperactividad, verborrea, autoestima elevada e insomnio; no pocos desarrollan una gran excitación sexual. En el caso de la esquizofrenia, trastorno que es grave y generalmente irreversible, afecta más o menos a 21 millones de personas; psicosis como esta enfermedad se caracterizan por anomalías del pensamiento, percepción, emociones, lenguaje, y de la percepción del yo y de la conducta. Pueden acompañarse de alucinaciones visuales o auditivas o ambas, y de delirios o ideas persistentes. Todos estos procesos tienen como consecuencia que las personas afectadas no trabajen ni estudien, volviéndose sumamente dependientes. Con respecto de la demencia, 47.5 millones de personas en el mundo cursan con este trastorno mental, el cual es de naturaleza crónica, progresiva e irreversible, afectándose la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio, todo lo que integra la función cognitiva, pero también ocurre deterioro del control emocional, el comportamiento social o la motivación.

El grave problema en países como el nuestro es que entre un 75 y un 85% de las personas con trastornos mentales graves no recibe tratamiento, situación que se complica todavía más por la escasa calidad de la atención que reciben los casos tratados. Se requiere de un manejo integral de este tipo de pacientes y atención especial a su familia.

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