Dra. Gabriela Velásquez Rosas: Medalla al Mérito Sanitario.

Cuando aceptó la responsabilidad del naciente Consejo Estatal para la Prevención y Control del Sida de Oaxaca, COESIDA, en el primer trimestre de 1994, es decir, hace un cuarto de siglo, nunca imaginó lo que dicha dependencia significaría en su vida como profesional de la medicina y el impacto que también tendría en su vida familiar. Su pasión por hacer el bien a quienes estaban en ese tiempo en una situación de seres prácticamente desahuciados, se volcó en un verdadero apostolado, convirtiendo su vida en una especie de viacrucis, válgase la expresión metafórica del terrible drama del divino redentor, porque partió con su nave con unos cuantos aventureros casi sin disponer de suministros básicos de toda índole, yendo de puerto en puerto y tocando una y otra puerta, para poder cumplir con la sagrada misión que su destino le había deparado. En ese entonces, quien tenía la desdicha de ser diagnosticado con el temido Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, el Sida, prácticamente no tenía salvación pues no había tratamiento alguno para eliminar el virus causante de la enfermedad; luego, las empresas farmacéuticas comenzaron a invadir el mercado con los medicamentos antiretrovirales, de los que los pacientes tenían que ingerir hasta casi 20 cápsulas o tabletas cada día, y cuyos efectos secundarios eran terribles y también eran causa de frecuente deserción, lo que incrementaba la tasa de mortalidad.

Además del elevado costo de todos los fármacos, tenía que considerarse el importe de los estudios de laboratorio y gastos de traslado, alimentación y hospedaje de los pacientes. Todo eso era, en su conjunto, el diario dolor de cabeza y la preocupación de la Dra. Velásquez Rosas, quien se convirtió no en una servidora pública que ocupa un puesto y nada más dirige desde un escritorio, sino en una médica que dedicó gran parte de su tiempo para atender ella misma a quienes acuden al COESIDA/CAPASITS en búsqueda de atención en situación de emergencia. No me lo platicaron, lo observé cuando colaboré con ella en los cinco años que me permitió conducir el Departamento de Capacitación de la dependencia. Gestora de recursos para la adquisición de medicamentos y toda clase de insumos complementarios en los tres niveles de gobierno; de la solicitud de apoyo a los integrantes del gremio de las artes plásticas de nuestro Estado, donde destacaron los famosos pintores Francisco Toledo y Rubén Leyva; siempre al frente de ideas novedosas para la obtención de fondos como la organización de sus Halloween, en donde ella ha puesto el ejemplo para involucrar con éxito a sus colaboradores; recursos que han servido para apoyar a los pacientes que sobreviven en las distintas regiones de la entidad, costeándoles sus gastos y para proporcionarles su tratamiento. Y algo más, ha sido una tenaz defensora de estos últimos cuando han sufrido un trato discriminatorio.

Gracias a su empeño y perseverancia, a 25 años de distancia, hoy el COESIDA/CAPASITS es un organismo consolidado y reconocido a nivel nacional. Dispone de alrededor de un centenar de recursos humanos y una magnífica infraestructura en San Bartolo Coyotepec y en la última década ha puesto en operación los CAPASITS de Salina Cruz y Pinotepa Nacional. Han sido años de un extraordinario esfuerzo, casi a base de sangre, sudor y lágrimas, como expresaría Winston Churchill, en el desempeño de una noble función pública y en la dificultad que ha significado para poder cumplimentar una apropiada vida familiar. Ese ha sido el sacrificio que ha tenido que pagar quien, ayer, 27 de septiembre, ha recibido con honores la Medalla al Mérito Sanitario 2019, otorgada por la Sociedad Oaxaqueña de Salud Pública, en el marco de su LV Reunión Anual y Congreso, siendo su actual presidente el Dr. Vladimir Eliel Hernández Sosa. Destacó la presencia del Dr. Jesús Felipe González Roldán, vicepresidente de la Sociedad Mexicana de Salud Pública. La agenda de tan importante evento académico concluye este día.

¡Felicidades y enhorabuena, distinguida Dra. Gabriela Velásquez Rosas! Muy merecido el público reconocimiento a su humanitaria labor. Felicidades también a su familia que tanto la apoyado.

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