¿Dejamos de ser un modelo en materia de vacunación?
Derivado del éxito alcanzado por nuestro país, tras haber aplicado cada año su programa de vacunación universal a partir de la década de los 70´s del siglo XX, México se convirtió en un modelo a seguir a nivel mundial. Colocarse a la vanguardia significaba haber alcanzado coberturas de 95% en cada uno de los esquemas para los diferentes grupos de edad; y aquí es imprescindible señalar que coberturas tan amplias permiten que en la población, la cantidad de individuos susceptibles de enfermar por padecimientos prevenibles por vacunación, sea tan pequeña que prácticamente es imposible la observancia de casos y menos aún de un brote epidémico. Lograr resultados de excelencia como el señalado, quiere decir que los grupos de edad beneficiados con los biológicos que les corresponden han cumplido con el número de dosis requerida para cada enfermedad, además de una dosis de refuerzo de las vacunas previstas en el programa. Pero también es de destacar que por medio de estudios de laboratorio se observe que las personas vacunadas realmente estén protegidas.
Nada sencillo fue haber instituido las campañas de vacunación, pues la experiencia primaria fue lograr la suficiente penetración en las miles de localidades urbanas y rurales de la República, al grado de contratar recursos humanos para capacitarlos y luego derivarlos con sus termos cargados de biológicos y otro tipo de suministros complementarios, para llegar a vacunar a los individuos susceptibles casa por casa, generalmente niños menores de 5 años. Naturalmente que empresas de esa magnitud requieren de una impresionante y meticulosa organización en los niveles federal, estatal, regional y municipal, y de un vasto y permanente programa de difusión, previo al inicio de cada una de las fases o campañas de lo que hoy se conoce como Semanas Nacionales de Salud, contemplados en el Programa Universal de Vacunación. Este último, requiere, por supuesto, de la intervención de los recursos humanos de las dependencias que integran el llamado sector salud, para que al interior de cada establecimiento de atención médica, e incluso fuera de él, se apliquen los referidos biológicos a la población demandante. Al inicio de las primeras jornadas de vacunación únicamente se beneficiaba a los menores de 5 años de edad con biológicos contra la Poliomielitis, Sarampión, Rubeola, Parotiditis, (Triple viral) Tuberculosis, (BCG) y Tosferina, Tétanos y Difteria (DPT).
De acuerdo con el Programa de Vacunación Universal y Semanas Nacionales de Salud 2019, los biológicos en uso comprenden a los anteriormente descritos y además los que protegen contra la Hepatitis B, Influenza, infecciones por Neumococo, infecciones causadas por Rotavirus y contra el Papiloma Humano. Ahora se aplican combinaciones de ellas en sus versiones Pentavalente y Hexavalente y se han incorporado a niños de 10 y más años, niñas de 5º año de primaria o de 11 años de edad no escolarizadas, embarazadas a partir de la semana 20 de edad gestacional, población entre 10 y 59 años de edad con factores de riesgo y toda la población a partir de los 60 años, según sea la vacuna que les corresponda. Con esta ampliación del catálogo nacional de biológicos cualquiera diría que vamos muy bien, pero al parecer esa no es la realidad, pues ya hace un año que el actual presidente de la Sociedad Mexicana de Salud Pública, el Dr. Miguel Betancourt Cravioto, invitado especial a la LIV Reunión Anual de la Sociedad Oaxaqueña de Salud Pública, comentó que las actuales coberturas de los esquemas de vacunación no eran satisfactorias, lo que se tradujo que el país estaba en riesgo de tener un significativo porcentaje de niños susceptibles para enfermar y transmitir enfermedades que ya se daban por erradicadas, eliminadas o bajo control y puso como ejemplo los casos de infantes que recibieron su primera dosis, pero sus madres dejaron de llevarlos a vacunar para recibir la segunda, la tercera o el refuerzo correspondiente.
Se requiere que se garantice la suficiencia de todos los biológicos, que se apliquen estos en tiempo y forma, a todos los grupos de edad a quienes están dirigidos y se compruebe que efectivamente han quedado protegidos.
Nada sencillo fue haber instituido las campañas de vacunación, pues la experiencia primaria fue lograr la suficiente penetración en las miles de localidades urbanas y rurales de la República, al grado de contratar recursos humanos para capacitarlos y luego derivarlos con sus termos cargados de biológicos y otro tipo de suministros complementarios, para llegar a vacunar a los individuos susceptibles casa por casa, generalmente niños menores de 5 años. Naturalmente que empresas de esa magnitud requieren de una impresionante y meticulosa organización en los niveles federal, estatal, regional y municipal, y de un vasto y permanente programa de difusión, previo al inicio de cada una de las fases o campañas de lo que hoy se conoce como Semanas Nacionales de Salud, contemplados en el Programa Universal de Vacunación. Este último, requiere, por supuesto, de la intervención de los recursos humanos de las dependencias que integran el llamado sector salud, para que al interior de cada establecimiento de atención médica, e incluso fuera de él, se apliquen los referidos biológicos a la población demandante. Al inicio de las primeras jornadas de vacunación únicamente se beneficiaba a los menores de 5 años de edad con biológicos contra la Poliomielitis, Sarampión, Rubeola, Parotiditis, (Triple viral) Tuberculosis, (BCG) y Tosferina, Tétanos y Difteria (DPT).
De acuerdo con el Programa de Vacunación Universal y Semanas Nacionales de Salud 2019, los biológicos en uso comprenden a los anteriormente descritos y además los que protegen contra la Hepatitis B, Influenza, infecciones por Neumococo, infecciones causadas por Rotavirus y contra el Papiloma Humano. Ahora se aplican combinaciones de ellas en sus versiones Pentavalente y Hexavalente y se han incorporado a niños de 10 y más años, niñas de 5º año de primaria o de 11 años de edad no escolarizadas, embarazadas a partir de la semana 20 de edad gestacional, población entre 10 y 59 años de edad con factores de riesgo y toda la población a partir de los 60 años, según sea la vacuna que les corresponda. Con esta ampliación del catálogo nacional de biológicos cualquiera diría que vamos muy bien, pero al parecer esa no es la realidad, pues ya hace un año que el actual presidente de la Sociedad Mexicana de Salud Pública, el Dr. Miguel Betancourt Cravioto, invitado especial a la LIV Reunión Anual de la Sociedad Oaxaqueña de Salud Pública, comentó que las actuales coberturas de los esquemas de vacunación no eran satisfactorias, lo que se tradujo que el país estaba en riesgo de tener un significativo porcentaje de niños susceptibles para enfermar y transmitir enfermedades que ya se daban por erradicadas, eliminadas o bajo control y puso como ejemplo los casos de infantes que recibieron su primera dosis, pero sus madres dejaron de llevarlos a vacunar para recibir la segunda, la tercera o el refuerzo correspondiente.
Se requiere que se garantice la suficiencia de todos los biológicos, que se apliquen estos en tiempo y forma, a todos los grupos de edad a quienes están dirigidos y se compruebe que efectivamente han quedado protegidos.
No hay comentarios.: