En una encrucijada la salud en México.

El martes pasado escuché parte de la entrevista que le hiciera Joaquín López-Dóriga al Maestro y Licenciado en Administración de Empresas Juan Antonio Ferrer Aguilar, flamante director general del Instituto de Salud para el Bienestar, InSaBi. Hizo énfasis en que, durante las giras por todo el país, AMLO, conoció, de manera directa, los problemas que aquejan al sistema nacional de salud, y que por lo mismo tiene un panorama muy claro de la situación real que priva en ese sector; así mismo, que su impresión respecto al funcionamiento del llamado seguro popular, es que “ni es seguro ni es popular”, lo que dio motivo a su cancelación y a la creación del InSaBi.

A raíz de su puesta en operación de manera general a partir del 1º de enero del 2020, el InSaBi, ha dado muestras de fallas de diversa naturaleza que se han atribuido, a priori, a la carencia de una apropiada y meticulosa planeación. Las televisoras de México y varios articulistas de prestigio han exhibido desde los primeros días del mes en curso el impacto que han tenido en la realidad la falta de aterrizaje de las estrategias y acciones plasmadas en el papel y en el discurso. Las preguntas obligadas son ¿Qué hicieron, desde que AMLO ganó las elecciones aquel 1º de julio del 2018, si ya se tenía un conocimiento preciso de la problemática nacional en materia de salud? Y otra más: Si ya se había llegado a la conclusión de que el seguro popular “no era útil” o “era insuficiente” y, además olía a nefasta corrupción, ¿Por qué no se determinó ipso facto, que a partir de determinada fecha dejaría de existir y entraría en vigor el ahora InSaBi con su respectiva normatividad, con todos los suministros o insumos que requiere, así como la capacitación, o por lo menos orientación, de todos los servidores públicos de mandos medios y superiores, y de todos los trabajadores operativos en los tres niveles de atención? Y también, ¿Por qué no se desarrolló, con la debida antelación, una formidable campaña de difusión en todos los medios de comunicación?

Hemos avanzado de manera significativa en materia de salud en nuestro país. Compárense los indicadores de los hechos vitales registrados en 1922 con los últimos disponibles, los del 2017. Ni que decir de la enorme infraestructura, recursos materiales y recursos humanos que existen en las unidades médicas de los tres niveles de atención. Con todo y la sustancial mejoría observada, en el último informe de la OCDE aún se nos mantiene como un país cuyos indicadores se encuentran alejados de la media, colocándonos entre los últimos lugares en el concierto de las naciones que integran ese organismo internacional. A fines del 2019 varios ex secretarios de salud de México unieron sus voces para defender el seguro popular y solicitar que no se suspendiera. Expresaron las bondades de ese sistema de protección social y sus avances, admitieron que tenía deficiencias y rezagos, los que podrían eliminarse con un mayor presupuesto federal y con la observancia de cero tolerancia a la impunidad y a la corrupción en materia de financiamiento y administración de los recursos. Sin embargo, esa intervención no fue tomada en cuenta, creándose el InSaBi. El propio Dr. José Narro Robles, ex Secretario de Salud de México señaló que…: “Resulta indispensable alcanzar acuerdos entre todos para elaborar una gran reforma a las instituciones de salud nacionales. Parece que se ha llegado al punto en que es imperativo organizar un Servicio Nacional de Salud de cobertura universal, único, público, descentralizado, con un modelo de atención que parta de la micro regionalización, que tenga niveles establecidos y cuente en su diseño con la medicina familiar como sustento, que incluya a los más de 30 mil especialistas en la materia, que privilegie la prevención y asegure la calidad de la atención. La reforma debe comprender las decisiones del caso en materia de recursos humanos, de investigación y de desarrollo tecnológico. Ha de contar con el financiamiento adecuado, con un sistema de planeación, evaluación, transparencia y rendición de cuentas que deje satisfechos a todos”. Gaceta Médica de México. 2012; 148:390-9. En conclusión, la salud en México se encuentra en una encrucijada.

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