El camino de Benito
“El presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, anunció la creación del Camino de Benito, con senderos de bosques, miradores y ecoturismo en la Sierra Norte, en la reconstrucción del camino que recorrió el Patricio de niño al salir de Guelatao a la ciudad de Oaxaca, para que se conozca la historia de este gran ilustre mexicano a través de caminatas y diversas actividades cívicas”. Esta declaración la emitió en la víspera de la conmemoración del natalicio del Benemérito de las Américas. (Luís Ignacio Velásquez. Noticias. 21 de marzo del 2022).
Interesado en el tema me permito transcribir un resumen de dos libros en donde se aborda este histórico pasaje. En el primero, el propio Juárez en “Apuntes para mis hijos”, escribió de su puño y letra:… “Mi tío me enseñaba a leer, me manifestaba lo útil y conveniente que era saber el idioma castellano. Me indicaba sus deseos de que yo estudiase para ordenarme, y el ejemplo de mis paisanos que sabían leer, escribir y hablar la lengua castellana y de otros que ejercían el ministerio sacerdotal, despertaron en mí un deseo vehemente de aprender. Entonces más bien por estos hechos que yo palpaba que por una reflexión madura de que aún no era capaz, me formé la creencia de que sólo yendo a la Ciudad podría aprender, y al efecto insté muchas veces a mi tío para que me llevara a la Capital; pero sea por el cariño que me tenía, o por cualquier otro motivo, no se resolvía y sólo me daba esperanzas de que alguna vez me llevaría. Sin embargo, el deseo fue superior al sentimiento y el día 17 de diciembre de 1818 y a los 12 años de mi edad me fugué de mi casa y marché a pie a la Ciudad de Oaxaca a donde llegué en la noche del mismo día, alojándome en la casa de don Antonio Maza que mi hermana María Josefa servía de cocinera”.
Y en el segundo libro, “El Coloso de Guelatao”, 8ª edición 1998, el Profesor Carlos Velasco Pérez, menciona…”Veloz descendió por el camino hasta llegar a Río Grande, escaló las faldas del cerro de “La cheni” para llegar a Xía, en donde años después se estableció una fábrica de hilados y tejidos que fue destruida durante la revolución de 1910. Después de cruzar un arroyuelo empezó a ascender por la loma más pesada que existe, llamada en zapoteco: illa-llii, que quiere decir: piedra de lumbre. Apareció frente a él un ranchito denominado Reynoso cuando el sol empezaba a quemar. Pronto llegó a otra ranchería que lleva por nombre El Cerezal. Luego siguió el lugar que se llama “La Parada” para seguir en constante ascenso hacia “Las Ánimas” y a “La Petenera”, hoy “El Punto”, último rancho que da acceso a la montaña y que pertenece al pueblo de Ixtepeji; penetró entre la tupida arboleda de frondosos ocotales de “La Cumbre”, con paso firme y seguro hasta llegar a “La ventana”, cima de la cordillera que arranca del Cempoaltépetl (veinte cerros). De allí venía el descenso para llegar a los parajes de “Tierra Colorada”, “El estudiante” y el ranchito llamado “Fundición”, y al caer la tarde entraba al amplio Valle de Oaxaca, pasando por los poblados de San Agustín Yatareni, Santa Lucía y Santa María Ixcotel y por fin, cruzó el puente de “El matadero” que es la puerta oriente de la ciudad de sus sueños, cuando era ya entrada la noche, después de una agotadora jornada de 62 kilómetros de camino. Por los años de la huida de Benito, nunca había pasado por este camino vehículo alguno debido a la angostura y escabrosidad del terreno, en donde apenas cabía un caballo y que hizo inaccesible el paso de carromatos, pues aquel era conocido como “camino nacional” y apenas llegaba a vereda”. Fin de la cita.
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