Médicos cubanos, ¿Para qué?
Del 8 al 22 de junio de 1991 estuve en la ciudad de Tucson, Arizona, en los Estados Unidos de América, como resultado de haber aceptado un intercambio académico con mi contraparte, el Dr. Kevin E. Driessen, posgraduado en Salud Pública, bajo el patrocinio de “Partners of the Américas”, una ONG sin fines de lucro, con sede en la ciudad de Washington. El Dr. Kevin me comentó que los estudiantes de medicina en ese país no mostraban interés por la Salud Pública y por lo mismo el gobierno norteamericano requería de médicos extranjeros con ese posgrado, siempre y cuando dominaran el idioma inglés y en su caso el español, presentaran la documentación comprobatoria de esto último y se sujetaran a los exámenes confirmatorios, independientemente de presentar título profesional con el aval de las autoridades mexicanas y el certificado de especialidad, así como las cédulas profesionales correspondientes.
Lo anterior viene a cuento por la reciente noticia dada a conocer desde Palacio Nacional por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, AMLO, en relación al acuerdo que signó con su homólogo, Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, durante la reciente visita de aquel a dicho país, en el sentido de contratar 500 médicos destinados a trabajar en México, principalmente en aquellas localidades donde, supuestamente, nuestros médicos no han mostrado ningún interés por adquirir una relación contractual con dependencia de salud alguna.La noticia del jefe del poder Ejecutivo lo confrontó con el gremio médico nacional y los presidentes de todos los Colegios y Asociaciones de las especialidades médicas del país, quienes de inmediato publicaron un desplegado en el que mostraron su inconformidad por un acuerdo que se estableció sin una consulta previa con los titulares de los máximos organismos de la profesión médica de México: la Academia Nacional de Medicina y la Academia Nacional de Cirugía, además de la Asociación Mexicana de Facultades y Escuelas de Medicina, AMFEM, y posiblemente de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Vi y escuché la videograbación de una mesa redonda desarrollada en las instalaciones de la Academia Nacional de Medicina, ubicadas en el Centro Médico Nacional Siglo XXI en la Ciudad de México, evento solemne que fue conducido magistralmente por el Dr. Germán Fajardo Dolci, Director de la Facultad de Medicina de la UNAM. Ahí se abordó el tema de la contratación de los médicos cubanos. Me pareció una sesión del más alto nivel en la que los invitados se condujeron con respeto y con amplio conocimiento de la situación actual de la medicina en nuestro país y particularmente de la formación y egreso de los aproximadamente 13 a 16 mil nuevos médicos cada año, de más de un centenar de Escuelas y Facultades públicas y privadas de nuestro país. En conclusión, se entendió que no requerimos de médicos del extranjero.
En estos últimos días mucho se ha especulado acerca de la verdadera formación de dichos médicos cubanos; se ha señalado que ni médicos son y que el salario que devengarán no es tal porque la mayor parte del recurso que se prevé para pagarles será depositado al gobierno de Cuba; se ha mencionado que realmente representan una nueva forma de esclavitud y que para que no deserten durante su estancia en México sus familias quedarán como rehenes en su nación.
Finalmente, los médicos especialistas deben contratarse para servir en hospitales de segundo y tercer nivel de atención; los médicos generales son para unidades del primer nivel en acciones de atención primaria de la salud; no considero justificable la contratación de médicos cardiólogos en el área rural y por lo mismo dudo que tales especialistas estén interesados en trabajar en donde estarían subutilizados.
Al parecer “palo dado ni Dios lo quita”, pues será imposible cancelar el acuerdo de AMLO-Díaz Canel. ¿Serán autorizados para ejercer en México por la Dirección General de Profesiones de la SEP, la propia Secretaría de Salud, la Secretaría de Gobernación y la UNAM? ¿Quién los capacitará, ubicará y controlará? ¿Dónde van a estar y por cuánto tiempo? Y, por último, ¿Será la función de médico lo único que vienen a hacer a nuestro país?
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