Agua, ¿Vital líquido?

Es una verdad de Perogrullo, pero algunos columnistas de prestigio se han preguntado el porqué de la expresión “vital líquido”, dando a entender que no es de su agrado, por esa razón y porque resulta que la carencia del agua se ha acentuado de manera exponencial en el mundo, es que he tratado de abordar, de manera somera este asunto, que ya es un grave problema de Salud Pública y que por lo mismo merece un tratamiento especial con metas a cumplir a la brevedad posible. Entro en materia.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, la palabra vital procede del latín vitalis, que significa “perteneciente o relativo a la vida y es de suma importancia o trascendencia”. ¿Por qué se dice que el agua es un vital líquido? La respuesta es, simplemente, porque es un elemento indispensable para los seres vivos, pues lo requerimos los animales y los vegetales. Si no fuera por el agua la Tierra no tendría vida. Tal es la importancia del agua que representa el 70% de nuestro organismo. En ese sentido, los seres humanos necesitamos ingerir en promedio dos litros cada 24 horas, pero el gasto del agua por cada individuo incluye el que utiliza en su aseo personal y en la limpieza de su hogar, estimándose en 150 litros los requerimientos de ese líquido vital cada día.

Actualmente, la sobrepoblación de la especie humana y el cambio climático que ésta ha provocado, favorece con mayor frecuencia ciclos inusitados y cada vez más extensos de sequía, lo que ha condicionado que el agua para su consumo cada día se agote y por ello se encarezca su costo. Ejemplo de ello es lo que viene ocurriendo en los estados del norte de la República Mexicana, siendo más publicitada la ciudad de Monterrey en el estado de Nuevo León, pero ese gravísimo problema afecta a decenas de países en los cinco continentes de nuestro planeta.

Recuerdo que en los años 50´s la mayoría de las familias del proletariado del entonces Distrito Federal, utilizaban el agua que llegaba entubada a las viviendas para hervir aquella cantidad destinada para el consumo de sus habitantes; a pesar de ese cuidado de las amas de casa los niños y jóvenes la bebíamos directamente de las llaves de la red en nuestro propio domicilio o en los bebederos de los planteles escolares. En aquella década y en las siguientes, sobre los techos de las casas habitación se colocaban y funcionaban tinacos de asbesto con diseño de riñón o de frijol con capacidad para 1,100 litros; lejos estábamos de la introducción y expansión en gran escala de los tinacos de plástico de color blanco o negro, difícilmente se sabía que equis o tal familia construyera una cisterna con capacidad para mantener cinco o diez mil litros de agua, pues no había ninguna necesidad, ya que el vital líquido era surtido regularmente por la dependencia ejecutora de la capital del país. Por otra parte, no había empresas que ofrecieran el agua en botellas de plástico y tampoco el agua se encontraba a la venta en garrafones como los que hoy se expenden y distribuyen en tiendas de autoservicio e incluso hasta la puerta de los hogares. La venta del agua se convirtió en un negocio más. Ahora, comercialmente se suministra por medio de vehículos cisterna, conocidos popularmente como “pipas” con capacidad de entre 300 y 20,000 litros; al respecto, los gobiernos municipales ofrecen agua por medio de pipas a los habitantes de los asentamientos humanos que no disponen del servicio de agua entubada o en situaciones de emergencia.

Es lastimoso observar lo difícil que resulta la obtención del agua para consumo humano. Adultos, jóvenes y niños se ven en la necesidad de caminar kilómetros para surtirse de un líquido que no siempre es salubre, más bien, un elevado porcentaje de las veces está química y biológicamente contaminado. Según la OMS, en el mundo hay al menos 2000 millones de personas que utilizan una fuente de agua para consumo humano contaminada con heces, lo cual representa el mayor riesgo en cuanto a salubridad y transmisión de enfermedades como la diarrea, el cólera, la disentería, la fiebre tifoidea y la poliomielitis. El agua para consumo humano microbiológicamente contaminada puede transmitir todas esas enfermedades y, según se calcula causa 485,000 muertes por diarrea cada año.

Se estima que miles de millones de personas viven en países o regiones con escasez absoluta de agua y dos terceras partes de la población mundial subsisten en condiciones de estrés hídrico. El agua resulta ser un tesoro que se agota. En México, la grave sequía antes señalada es una señal inequívoca de que tenemos que actuar todos para cuidar el buen uso del vital líquido, el que cobra cada día un valor social y económico como nunca en la historia de la humanidad.

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