En declive el nivel de salud de Oaxaca

Para el Maestro Alejandro Ismael Murat Hinojosa, gobernador del estado durante el periodo 2016-2022, la salud fue una de sus políticas de mayor trascendencia durante su campaña por la gubernatura y en el arranque de su gestión; se convirtió en una de las banderas de su administración. Cuatro hechos significativos vinieron a cambiar el destino de esa noble intención: 1º: La cancelación por decreto, en nuestro país, del Sistema de Protección Social en Salud en el inicio del 2020, tras casi tres sexenios de operación; 2º: La pandemia de Covid-19 que tuvo su principal impacto epidemiológico en el periodo 2020 y 2021, pero que continuó causando daño a la población en el primer semestre del 2022. En sustitución del llamado Seguro Popular el gobierno federal creo el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), dependencia que no pudo, hasta la fecha reemplazar y menos mejorar y superar al primero, a tal grado que ahora se ha iniciado su paulatina remoción con el llamado IMSS-Bienestar; 3º: La conducción de la Secretaría de Salud/SSO, que ha de haber sido una pesadilla para el gobernador Murat, pues durante su sexenio nombró nada menos que a seis servidores públicos como titulares de dicha dependencia: tres médicos, un licenciado en economía, un licenciado en administración y una enfermera con estudios de posgrado, y 4º. La enorme deuda económica heredada de anteriores administraciones. Voy por partes.

De las 53,530,359 personas afiliadas al Seguro Popular en nuestro país a diciembre del 2018, 2,637,807 estaban registradas en el estado de Oaxaca (4.92%), lo que representaba el 66.5% del total de habitantes del estado (3,967,889); de todas las familias afiliadas el 75% de ellas estaba encabezada por una mujer, 49.4% vivían en el área rural y el 49% era población indígena, teniéndose un registro de casi 101 mil mujeres embarazadas. Es muy importante el dato relacionado con los recursos económicos recibidos de la federación para el 2018: 2 mil 307 millones de pesos. Con esa población beneficiada con servicios sanitario-asistenciales, incluidos los contemplados para los llamados gastos catastróficos, brindados en las unidades médicas de los tres niveles de atención y con el apoyo económico antes señalado, el volumen de atenciones otorgadas en consulta externa, urgencias y hospitalización era realmente significativo. Un extraordinario apoyo para la población más débil social y económicamente de la entidad. Al desaparecer el Seguro Popular todo lo logrado se derrumbó estrepitosamente. La realidad es que el INSABI lo complicó todo y terminó por morir sin dejar huella. Nació cuando comenzó la pandemia de Covid-19, justo en el peor momento y esta emergencia sanitaria sacudió las entrañas de la atención médica pues devastó vidas y trajo un enorme sufrimiento; entre los muertos se sumaron trabajadores de la salud que luchaban por evitar las defunciones de los pacientes infectados en los hospitales que fueron adaptados rústicamente para su atención; miles de aquellos fueron obligados a permanecer fuera de servicio por diferentes motivos, con lo que se redujo la plantilla de personal en operación casi todo el tiempo que se mantuvo la pandemia, hasta que se inició la campaña de vacunación. 

La puntilla a la Secretaría de Salud/SSO, se debió a la desafortunada pasarela de servidores públicos al frente de la dependencia creada para la atención de la población sin seguridad social; por sentido común qué empresa va a poder funcionar si sus trabajadores son sujetos de un frecuente cambio de titular, sin un liderazgo que mantenga la organización, el orden, la disciplina, la pasión por el logro de la misión, la visión, las políticas, programas, objetivos, metas y el trabajo en equipo. Vamos, el imprescindible sentido de identidad y pertenencia. Añádase a lo anterior una endeble y no pocas veces ríspida relación con las secciones sindicales. Y como colofón, como efecto de la deuda económica se aplicó la guillotina a miles de trabajadores de contrato. De ahí el declive en la prestación de casi todos los servicios y la reducción de los indicadores de salud. El trabajo será arduo para modificar tan sombrío panorama.

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