La acreditación de nuestras facultades de medicina. 2a. parte
Recordemos el fragmento del extraordinario discurso del insigne médico mexicano, el Cardiólogo Ignacio Chávez, cuando fue recipiendario de la Medalla “Belisario Domínguez” el 09 de octubre de 1975:… “Veo mi Universidad de mañana preocupada; antes que de levantar muros, en preparar a los hombres que allí vayan a enseñar. Los muros se levantan rápido, los equipos se adquieren pronto, pero los profesores reclaman años de recia formación. Nadie confiaría un avión a un hombre sin capacidad probada de piloto. El profesor improvisado e inepto no es menos peligroso para confiarle la formación de la juventud. La improvisación conduce fácilmente a la simulación y pueden desembocar en fraude a las generaciones jóvenes”. Y concluyó de esta manera: … “En el profesorado de esa Universidad de mi utopía miro un grupo selecto de hombres preparados, sabios muchos de ellos, que al mismo tiempo que prodigan su saber son mentores que aman su tarea y la elevan a la misión más alta que pueda tener un hombre, la de plasmar la juventud que deba crear el mundo nuevo que anhelamos, profesores que sean maestros, guía y ejemplo para los jóvenes que educan”. Fin de la cita.
Y prosigo con el mensaje que pronuncié aquella mañana del 8 de abril del 2014, cuando la Dra. Zeta Melva Triana Contreras, presidenta en funciones del COMAEM, asistió al solemne acto en el auditorio de usos múltiples de la URSE, para hacer entrega oficial de la placa con la que se hacía realidad la 2ª Acreditación de la Facultad de Medicina y Cirugía a mi cargo para el periodo 2016-2021. Entonces dije: “Las Escuelas y Facultades de Medicina se enfrentan cada día a situaciones tales como la admisión de alumnos que representa una verdadera incógnita en cuanto a su preparación escolar previa, su comportamiento como individuo, su salud física y mental y la existencia de la llamada vocación médica. Por otra parte, la necesidad de contar con una planta docente que cumpla con los criterios expresados por el Dr. Ignacio Chávez, pero aderezados con los conocimientos y experiencia que actualmente requieren los modelos pedagógicos más avanzados. Como lo expresara el insigne Dr. Manuel Quijano Narezo, Decano de la Medicina en nuestro país y quien fuera Editor de la Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM del 2000 al 2008:… “Nunca como ahora las generaciones de futuros médicos se enfrentan a un volumen de información tal, que por un lado es fantástica pero por el otro es impresionantemente abrumadora, lo que representa un tremendo reto en cuanto a su clasificación y depuración, para absorber, comprender y aplicar la que se requiere para su formación integral; por lo menos, la mía, está muy lejos, comparativamente hablando, de la que hoy en día se halla en las aulas de las Escuelas de Medicina de todo el mundo”. Fin de la cita.Y continué: “Habría que agregar que jamás en la historia de la Medicina los asuntos que hoy son competencia de la Bioética y de la responsabilidad del acto médico, son tan múltiples y variados, que es necesario y conveniente que sean del conocimiento de nuestros estudiantes, para que actúen de manera apropiada en su vida profesional. Lo trascendente y extraordinario de una acreditación es que se aplica un instrumento que mide, de manera amplia y transparente, el cumplimiento de indicadores que permiten dictaminar si el plantel escolar dispone y aplica de manera eficiente su programa de estudios. Lograr un dictamen favorable del COMAEM representa una garantía básica de calidad para los alumnos, profesores, padres de familia y sociedad en general. Significa que el plantel escolar está realmente comprometido en la formación integral de sus futuros médicos, para que estos comprendan su razón de ser en la sociedad, apliquen en ella el producto de los avances científicos y tecnológicos y actúen con ética, ofreciendo un trato digno con calidad y calidez. Esto es humanismo”.
“Una acreditación es energía viva para todos los involucrados y al mismo tiempo significa y representa un enorme compromiso para el presente y el futuro inmediato, pues no podemos ni debemos conformarnos con lo alcanzado”. En la 3ª parte daré pormenores de este proceso.
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