Hacia la excelencia en la formación de los futuros médicos. 3a y última parte.

El proceso de acreditación de un plantel de Medicina en México es relativamente reciente, pero detrás existe un largo camino que data por lo menos desde mediados del siglo XVIII, hechos históricos que abordé con amplitud en el libro “Principios de Derecho Médico” (Dr. Fidel Herminio López L., y cols. 2018). Cuando se inauguró la actual Facultad de Medicina de la UNAM en los años 50´s, ya existía el registro de 7,244 alumnos. La Ciudad de México había sido sede de la muy antigua cátedra de Medicina y la Escuela de la Universidad de Guadalajara, Jal., databa del siglo XVIII; otras escuelas ya ofertaban dicha licenciatura en las ciudades de Oaxaca, Puebla, Morelia y Mérida. Al concluir el siglo XIX el país contaba con ocho escuelas, para 1970 ya eran 28, en la década siguiente se fundaron otras 27, en 1998 sumaban 64 y 78 en el año 2,000. El Dr. Juan Hernández Hernández, Secretario Técnico del COMAEM, expresó que ya son alrededor de 150 y que de ellas 109 cuentan con acreditación, pero únicamente 49 tienen reconocimiento internacional, como es el caso de la Facultad de Medicina y Cirugía de la URSE, plantel que recibió del propio Dr. Hernández la placa alusiva el pasado 10 de febrero. En 1989 se tenía información de 149, 432 médicos egresados en el país; en el 2014 se estimó en 343,700.

En relación al alumnado, en el ciclo escolar 2013-2014 la matrícula nacional fue de poco más de 114,000 estudiantes. Pero a pesar de todos esos avances en cuanto al crecimiento y desarrollo de los planteles de medicina públicos y privados en el país, hasta 1980 no se disponía de un sistema de acreditación o de evaluación con parámetros de calidad avalados por todas las universidades. No se observaba un interés genuino dirigido a la excelencia o calidad académica, aunque hubo intentos en ese sentido en los trabajos de investigación de los Dres. Julio Frenk y Ramírez Almanza en los años 80´s. Es entonces cuando surgieron tres conceptos relevantes: evaluación, acreditación y certificación, refiriéndose los dos primeros a las instituciones y programas y el último a las personas. El Tratado de Libre Comercio Estados Unidos-México y Canadá influyó para que a partir de 1994 se fueran creando, en síntesis, organismos tales como la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Nivel Superior (ANUIES), la Comisión Superior para la Evaluación de la Educación Superior (CONAEVA), los Comités Interinstitucionales de Evaluación de la Educación Superior (CIEES) y el Centro Nacional de Evaluación, A.C (CENEVAL). Con tales antecedentes puede asegurarse que la evaluación es la piedra angular de la valoración de la calidad educativa de México.

En el año 2000 ya se contaba con el Sistema Nacional de Acreditación y el Proceso de Certificación de los Médicos Generales. Hasta el 2001 habían sido evaluadas 26 escuelas de medicina. El proceso de acreditación lo inició en sí la Asociación Mexicana de Facultades y Escuelas de Medicina, AMFEM, organismo creado en 1957. En 1995 se realizó una prueba piloto con 10 escuelas, las que por primera vez recibieron una visita de verificación. El proceso continuó hasta el año 2002, cuando la AMFEM y el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior, COPAES, convinieron en que la instrumentación para la acreditación pasara a ser competencia de una asociación civil a la que se le llamó Consejo Mexicano para la Acreditación de la Educación Médica, A.C., COMAEM. Actualmente los verificadores designados evalúan el Instrumento de Autoevaluación 2018, integrado por 7 apartados, 74 Estándares Básicos, 242 Indicadores Básicos <de ellos 29 son indispensables>, y para alcanzar el nivel de excelencia deben satisfacerse 39 estándares “Q” y 89 indicadores “Q2”.

Una acreditación requiere del concurso en equipo de las autoridades universitarias, de la propia Facultad, profesores y alumnos. En Oaxaca ha sido vital el desempeño del Dr. Hugo Ramírez Cervantes, como asesor técnico de las dos Facultades de Medicina y Cirugía acreditadas, una con vigencia del 25 de mayo del 2021 hasta el 24 de mayo del 2026, UABJO, y la otra del 15 de diciembre del 2022 al 14 de diciembre del 2027, URSE.

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