Un Sistema Nacional de Salud de primer mundo
El presidente de México Andrés Manuel López Obrador, AMLO, ha insistido una y otra vez casi desde el inicio de su administración, que nuestro país tendrá un sistema nacional de salud como el de Dinamarca; más recientemente, a fines de diciembre del 2022 y luego en lo que va del 2023, no solo reafirmó su dicho sino que ahora expresó plenamente convencido que esa meta se alcanzará a más tardar a fines de este último año y que dicho sistema “puede sea que sea mejor” al que opera en el mencionado país europeo. La visión del mandatario mexicano se enfoca fundamentalmente en que la atención médica y los medicamentos serán gratuitos para toda la población del país, implementándose un sistema de calidad para todos, que garantice que los pacientes tendrán una atención inmediata, operará con médicos generales todos los días con suficiencia de medicamentos y hospitales de segundo nivel con médicos de diversas especialidades, instaurándose un estado de bienestar con el cual los beneficiados tengan seguridad todo su ciclo de vida, es decir desde el nacimiento hasta su muerte, como sucede, según él, en Dinamarca.
El deseo del jefe del poder ejecutivo es bueno y bienvenido, sin embargo ya le ganó el inexorable tiempo, pues a estas alturas de su avanzada gestión ya debiera nuestro país estar ocupando un lugar entre las 50 mejores naciones en materia de salud. La cruda realidad es que eso no es así. Llegar a ese nivel de calificación representa no solo contar con la voluntad política de un gobierno, sino con un sólido y creciente recurso presupuestal cuyo impacto se observe en el PIB de manera significativa y, por supuesto, en una planificación de largo plazo que contemple de manera integral el crecimiento y desarrollo de la infraestructura: inmuebles, instalaciones, equipamiento, recursos humanos calificados y competentes y un sistema eficiente de abasto de insumos en todas las regiones del país. Según el índice de atención médica de la publicación CEOWorld, luego de un análisis estadístico de la calidad general del sistema de atención médica, donde se incluye la infraestructura de atención médica, las competencias de los profesionales de la salud, el costo, la calidad y disponibilidad de medicamentos y, por último, la preparación del gobierno, el ranking de los 10 países con los mejores sistemas de salud del 2022 fue el siguiente: Corea del Sur, Taiwán, Dinamarca, Austria, Japón, Australia, Francia, España, Bélgica y Reino Unido.
Existen diversos criterios para clasificar un sistema de salud en el mundo, los que para hacer una evaluación realista pueden ser muy variables, de acuerdo con las perspectivas del organismo que realiza el análisis. Al respecto, la organización Commonwealth Fund considera como indicadores para evaluar un sistema sanitario: la calidad, el acceso, la eficiencia, la igualdad y la vida saludable; en cambio Bloomberg emplea la esperanza de vida, el gasto sanitario expresado en porcentaje del PIB y el costo sanitario per cápita. Para la empresa APRIL International Care únicamente los países con una renta per cápita elevada disponen de un buen estatus sanitario y en esos países los costos generalmente son muy elevados. La misma Commonwealth Fund había publicado en el 2021 el estudio: “Reflecting Poorly: Health Care in the U.S. Compared to Other High-Income Countries”, mediante el cual se evaluó el nivel de asistencia médica en los Estados Unidos; al concluir la investigación el ranking quedó como sigue, en orden descendente: Noruega, Países Bajos, Australia, Reino Unido, Alemania, Nueva Zelanda, Suecia, Francia, Suiza, Canadá y EE.UU. ¿Y México? Bien gracias. Vamos, el deficiente manejo de la pandemia en nuestro país, que ha servido a AMLO para justificar el incumplimiento de su meta inicial, (Emergencia sanitaria que “cayó como anillo al dedo”, ¿recuerdan?) sirvió para demostrar que nuestras autoridades sanitarias no pueden presumir, por lo pronto, que México se “codee” entre los países mejor calificados del orbe. En conclusión, considero una utopía que México goce de un sistema de salud de primer mundo al finalizar este año, ni en el 2024. No falta mucho para demostrarlo.
El deseo del jefe del poder ejecutivo es bueno y bienvenido, sin embargo ya le ganó el inexorable tiempo, pues a estas alturas de su avanzada gestión ya debiera nuestro país estar ocupando un lugar entre las 50 mejores naciones en materia de salud. La cruda realidad es que eso no es así. Llegar a ese nivel de calificación representa no solo contar con la voluntad política de un gobierno, sino con un sólido y creciente recurso presupuestal cuyo impacto se observe en el PIB de manera significativa y, por supuesto, en una planificación de largo plazo que contemple de manera integral el crecimiento y desarrollo de la infraestructura: inmuebles, instalaciones, equipamiento, recursos humanos calificados y competentes y un sistema eficiente de abasto de insumos en todas las regiones del país. Según el índice de atención médica de la publicación CEOWorld, luego de un análisis estadístico de la calidad general del sistema de atención médica, donde se incluye la infraestructura de atención médica, las competencias de los profesionales de la salud, el costo, la calidad y disponibilidad de medicamentos y, por último, la preparación del gobierno, el ranking de los 10 países con los mejores sistemas de salud del 2022 fue el siguiente: Corea del Sur, Taiwán, Dinamarca, Austria, Japón, Australia, Francia, España, Bélgica y Reino Unido.
Existen diversos criterios para clasificar un sistema de salud en el mundo, los que para hacer una evaluación realista pueden ser muy variables, de acuerdo con las perspectivas del organismo que realiza el análisis. Al respecto, la organización Commonwealth Fund considera como indicadores para evaluar un sistema sanitario: la calidad, el acceso, la eficiencia, la igualdad y la vida saludable; en cambio Bloomberg emplea la esperanza de vida, el gasto sanitario expresado en porcentaje del PIB y el costo sanitario per cápita. Para la empresa APRIL International Care únicamente los países con una renta per cápita elevada disponen de un buen estatus sanitario y en esos países los costos generalmente son muy elevados. La misma Commonwealth Fund había publicado en el 2021 el estudio: “Reflecting Poorly: Health Care in the U.S. Compared to Other High-Income Countries”, mediante el cual se evaluó el nivel de asistencia médica en los Estados Unidos; al concluir la investigación el ranking quedó como sigue, en orden descendente: Noruega, Países Bajos, Australia, Reino Unido, Alemania, Nueva Zelanda, Suecia, Francia, Suiza, Canadá y EE.UU. ¿Y México? Bien gracias. Vamos, el deficiente manejo de la pandemia en nuestro país, que ha servido a AMLO para justificar el incumplimiento de su meta inicial, (Emergencia sanitaria que “cayó como anillo al dedo”, ¿recuerdan?) sirvió para demostrar que nuestras autoridades sanitarias no pueden presumir, por lo pronto, que México se “codee” entre los países mejor calificados del orbe. En conclusión, considero una utopía que México goce de un sistema de salud de primer mundo al finalizar este año, ni en el 2024. No falta mucho para demostrarlo.
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